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México derrotó a Panamá en el Azteca.

Para México lo más importante fue ganar. Los análisis después

Para México lo más importante fue ganar. Los análisis después

Lo rescatable para México fue el triunfo ante Panamá, y a partir de allí llegarán las conclusiones .

México derrotó a Panamá en el Azteca.
México derrotó a Panamá en el Azteca.

Lo rescatable fue el triunfo ante Panamá, y a partir de allí llegarán las conclusiones de este partido que le permite a la Selección de México continuar con vida pensando en Brasil 2014.

Sería la mayor ridiculez en este momento actual que atraviesa el conjunto de Víctor Manuel Vucetich, hacer análisis del funcionamiento futbolístico o cualquier otra alternativa estratégica o técnica, para sacar conclusiones valederas de cara a lo realmente importante para el Tri.

La victoria ante Panamá fue un aliciente rumbo a un compromiso posterior en San José, Costa Rica, el próximo día martes, en donde se deberá esperar de México otra proeza similar y que los números de otros juegos ayuden para clasificar directo al Mundial, o bien tener la alternativa de acudir al repechaje ante Nueva Zelanda para ser parte de la justa mundialista.

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Todo pasará, estos días, por las estadísticas, por el lúdico placer de manejar resultados que concuerden y ayuden a conseguir la mejor de las tres opciones que aún le quedan al equipo de Vucetich; clasificar directamente, hacerlo a través del repechaje, o quedar afuera de Brasil.

Ante los canaleros, México no convenció desde el punto de vista futbolístico, pero, repito, eso es lo de menos, por ello que la alineación que presentaba el conjunto azteca no revestía importancia de la calidad de los convocados, sino de la personalidad de los mismos; era un partido para ganarlo, no para jugarlo, y se logró el objetivo deseado, eso fue lo importante y trascendental.

Por ahora, no se puede exigir más, sólo continuar en carrera, esperanzados, deseando lo mejor, y esperar al martes venidero la visita a Costa Rica, eso sí, confesados por si acaso, no vaya a ser que el diablo meta la cola.

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