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Andrés Guardado

La estampa del Capitán del Tri

La estampa del Capitán del Tri

Andrés Guardado ha iniciado mostrando un liderazgo claro en la Selección Mexicana

Andrés Guardado
Andrés Guardado

Por Omar Carrillo H.

Lo de Andrés Guardado es un asunto de maduración futbolística, pero particularmente de maduración mental. Ha dejado de ser el “chico maravilla”, para tomar un sitio predominante de liderazgo en el equipo mexicano que pocos esperaban pudiera ejercer y que ha sorprendido a muchos.

Y es que el mundo del deporte está acostumbrado a ver tipos hoscos y mal encarados, cuando no rudos y esquivos, ejerciendo de mandamases de la adrenalina en sus equipos sea la disciplina que sea. Enseñando un liderazgo desde la apariencia y no desde la actitud o la aptitud.

De tan delicado aspecto físico -no mide más de 1.69 mts y no pesa más de 60 kilos- y tan sonriente que una vez le llamaron “Principito”, Andrés  ha dado un giro a su fútbol, un salto de calidad, precisamente desde que le dieron el gafete.

Se siente valorado y mimado en el Tri, y lo mismo le ocurre en Holanda en su club el PSV Eindhoven. En uno y otro es el favorito. Y ha retribuido con un fútbol más constante y fluido que el que se le recordaba hasta hace no mucho tiempo.

Un día tomó la responsabilidad que se le dio y se sintió cómodo e importante con ella. La ejerce con soltura sobre la cancha y lo hace desde el ejemplo.

En el juego contra El Salvador confirmó sus intenciones. Sus formas y sus maneras de ser capitán. Sin caciquismos ni aspavientos. Su fútbol habla por él y enseña al resto el camino.

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Ya lo había hecho en la Copa Oro y en la Copa Concacaf siendo un mazo, pese a su físico enclenque y deslucido, cuando había que enseñar poder y pegada, y cuando se requería de un fútbol de terciopelo y oropel, él hacía las caravanas.

Ante los salvadoreños fue el responsable del primer gol, con un lindo disparo de tiro libre, y de mantener la adrenalina del equipo desde el mediocampo a lo largo y ancho de los 90 minutos.

La eliminatoria recién comienza y la estampa del capitán es clara. Puede y debe ser importante para que el equipo y su fútbol no se desdibujen, como en el ciclo anterior, en el par de años que durará el camino rumbo a Rusia 2018.

Si el liderazgo es nítido y pulcro, el Tri ya habrá ganado una batalla que casi lo hunde hace un par de años.

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