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Cliff Lee, aquí saludando a Bengie Molina, perdió por primera vez en su carrera en postemporada. Ahora su récord es de 7-1 en nueve aperturas.

¿Y el duelo de pitcheo? Ni Cliff Lee ni Tim Lincecum pudieron callar los bates

¿Y el duelo de pitcheo? Ni Cliff Lee ni Tim Lincecum pudieron callar los bates

Cuando se esperaba que el inicio de la Serie Mundial iba a generar un duelo histórico en el montículo entre los abridores Cliff Lee y Tim Licecum, el resultado fue todo lo contrario.

Cliff Lee, aquí saludando a Bengie Molina, perdió por primera vez en su...
Cliff Lee, aquí saludando a Bengie Molina, perdió por primera vez en su carrera en postemporada. Ahora su récord es de 7-1 en nueve aperturas.

SAN FRANCISCO - Cuando se esperaba que el inicio de la Serie Mundial iba a generar un duelo histórico en el montículo entre los abridores Cliff Lee y Tim Licecum, el resultado fue todo lo contrario, una exhibición de bateo oportuno que dejó evidencia a los dos lanzadores estelares.

Lee, la figura de los Rangers de Texas, que llegó al primer partido contra los Giants de San Francisco, con la aureola de invicto en la fase final, se encontró con un bateo de libro, simple, nada de extraordinario que le hizo mucho daño y le bajo de la nube de intocable en la que se había colocado.

Mientras que Lincecum no aportó para los Giants su mejor inspiración, control y dominio, pero si encontró la manera de hacer su aportación para que el ataque hiciese el resto en la victoria de 11-7 que su equipo logró ante los Rangers en el primer partido del "Clásico de Otoño".

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El segunda base Freddy Sánchez pegó el tercero de sus cuatro dobles ante Lee dentro de un racimo de seis anotaciones en la quinta entrada, que iba a marcar la marcha del partido y abrir el camino del triunfo de los Giants que se pusieron con la ventaja de 1-0 en la serie al mejor de siete.

Mientras que el tercera base dominicano Juan Uribe, el gran protagonista de la fase final, también conectó un jonrón de tres carreras en el quinto episodio para dejar sin concentración a Lee, que hasta entonces había sido un modelo de excelencia e invicto en la fase final.

Todo indicaba que iba a seguir por el mismo camino e inclusive más fácil para Lee después de haber superado nada menos que a los bateadores explosivos de los Rays de Tampa Bay y los Yanquis de Nueva York.

De hecho la ofensiva de los Giants ocupa la decimoquinta posición en las Grandes Ligas en cuanto a carreras anotadas, una estadística que tal vez hizo confiarse demasiado a Lee y no salió al montículo con la misma concentración y determinación que lo había hecho ante los Rays y Yanquis.

Al iniciar el partido, Lee se presentó con una efectividad de 1.26 y marca de 7-0 en ocho aperturas de la fase final, pero no sobrevivió al quinto tras tolerar siete carreras --seis limpias--, y ocho imparables para que ahora tenga 1.96 de promedio.

"No hay mucho que decir, ellos pusieron los batazos decisivos, los que valieron en el momento clave y por eso ganaron", declaró Lee. "Debe pensar que voy a tener otra oportunidad de lanzar en la Serie Mundial y seguir con la ilusión de ganarla".

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Lincecum tampoco tuvo una actuación brillante al trabajar cinco entradas y dos tercios. Pero salió victorioso en el duelo entre los ganadores del Cy Young de 2008.

Con la ventaja por 2-0, los antecedentes de Lee indicaban que eso iba a bastar para sentenciar el juego. Sin embargo, careció de su mejor curva y tampoco estuvo fino con su control.

Su cuenta de pitcheos fue de 32 en el tercero, en el que imparables consecutivos de Sánchez y Buster Posey igualaron la pizarra.

Los Giants se fueron arriba 3-2 en el quinto episodio, cuando el jardinero central puertorriqueño Andrés Torres pegó un doble al saludar una curva que se quedó colgada y Sánchez mandó una recta al jardín izquierdo con su tercer doble de la noche.

Con dos "outs", el jardinero izquierdo Pat Burrell se ganó una base por bolas para que llegase el derecho Cody Ross y el inicialista Aubrey Huff y pegasen sendos sencillos remolcadores que pusieron la pizarra 5-2 favorable a los Giants y mandasen a Lee al banquillo.

El relevista Darren O'Day, que lanza al estilo submarino, no pudo frenar a los Giants. Después de lanzar dos bolas, Uribe la desapareció por el jardín izquierdo para poner el parcial de 8-2, que iba a ser imposible de remontar por el ataque de los Rangers aunque lo intentaron.

Los propios seguidores de los Giants que llenaron el AT&T Park, de San Francisco, no podían creer lo que estaban viendo, ya que era algo inusitado.

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Los Giants no habían anotado más de ocho de carreras desde el pasado 25 de septiembre durante el partido de la temporada regular que disputaron frente a los Rockies de Colorado, en un estadio, el Coors Field, donde la pelota toma mayor velocidad cuando va por el aire.

Además nadie podía pensar que el bateo de los Giants iba a explotar ante Lee, un hombre que sólo había permitido nueve carreras en 64 entradas en la fase final.

Fue el segundo año sucesivo en el que el primer juego arrancó con un duelo entre dos ganadores del premio Cy Young.

Con el polémico rey de los jonrones Barry Bonds como otro aficionado más en las tribunas, la primera bola fue lanzada por el dominicano Juan Marichal, el boricua Orlando Cepeda, Willie McCovey, Monte Irvin y Gaylord Perry, todos ex Giants que están en el Salón de la Fama.

El único ausente fue Willie Mays, quien no pudo acudir tras sentirse enfermo.

Esta fue la primera vez desde 2001 que el "Clásico de Otoño" comenzó en un estadio de la Liga Nacional y haber ganado el primer juego es algo alentador para los Giants, porque las estadísticas muestran que 11 equipos de los últimos 13 que lo hicieron terminaron proclamándose campeones.

Ahora la esperanza del pitcheo para los Rangers será también otro zurdo, C.J. Wilson que se va a enfrentar al derecho Matt Cain, un lanzador que si sale al montículo seguro y concentrado es una auténtica pesadilla para superarlo.

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Los Rangers confían en recuperarse de la derrota en el segundo partido, como sucedió ante los Yanquis, y a partir de ahí convencerse de nuevo que pueden ganar a cualquier rival.

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