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Opinión: Imperó su majestad, el pitcheo, y Tigres está a la mitad del camino

Opinión: Imperó su majestad, el pitcheo, y Tigres está a la mitad del camino

  Tigres logró lo impensable al blanquear a los poderosos bats de los Diablos Rojos y están a la mitad del camino.   

CANCÚN, México " Lo que este año parecía misión imposible, es decir, blanquear a los Diablos Rojos, lo lograron con un estilo dramático los Tigres de Quintana Roo al ganar 1-0 este segundo juego de la Serie Final, que ya puede considerarse un clásico.

Pablo Ortega lució como lo que para muchos especialistas es: El Pitcher del Año de la Liga Mexicana de Beisbol en 2011. Siete sólidas entradas en las que sorteó todo tipo de circunstancias, incluyendo dos situaciones de dos hombres en los senderos en posición de anotar con un solo out. Metió el brazo fuerte y nunca se le vio nervioso ni apurado. El temple salió a relucir y los felinos han puesto contra la pared a la “pandilla escarlata”.

Con los efectivos relevos de los dominicanos Juan Sandoval y Sandy Nin (seguro Relevista del Año) se concretó la blanqueada y así “los de la garra” le han endilgado 11 ceros consecutivos a los campeones de la Zona Norte.

Dos de los cañones principales de los “pingos” han fallado de manera notoria: El quisqueyano Luis Terrero, súpercandidato a ser el Jugador  Más Valioso del 2011, y el primera base de Baja California Jafet Amador, quien por muy buena parte de la temporada ocupó el liderato de bateo de la LMB.  Entre Terrero y Amador sólo tienen un imparable "un doble de Luis en la séptima entrada del primer cotejo" en 16 turnos al bat. Incluso, Amador salió por bateador emergente en la octava en el segundo partido, pero ni así reaccionaron los Diablos.

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La llamada “Serie del Rey” se traslada a la Ciudad de México donde el bateo, por regla general, impera y donde se espera que los del infierno despierten de su letargo.

Tigres se puso a la mitad del camino y, si muy mal les va en su visita al Foro Sol, tendrán la ventaja de regresar a su casa para tratar de coronarse ante su público. Nadie presagia una barrida (aunque los de Bengala la desean con toda el alma), pero lo maravilloso del béisbol es que todo puede suceder y hasta podríamos regresar todos a Cancún. Creo que nadie se quejaría.

 

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