publicidad
En esta foto del 19 de julio de 1993, Nolan Ryan, de 46 años de edad, estaba por retirarse 'prematuramente' porque en un par de meses más iba a sufrir rotura de ligamentos en el brazo derecho.

Nolan Ryan, el ‘Expreso de Refugio, Texas’ que aún no se detendrá

Nolan Ryan, el ‘Expreso de Refugio, Texas’ que aún no se detendrá

El béisbol es una fábrica interminable de hazañas prodigiosas, gracias a hombres de la talla de Nolan Ryan.

En esta foto del 19 de julio de 1993, Nolan Ryan, de 46 años de edad, es...
En esta foto del 19 de julio de 1993, Nolan Ryan, de 46 años de edad, estaba por retirarse 'prematuramente' porque en un par de meses más iba a sufrir rotura de ligamentos en el brazo derecho.

Cuando Dusty Baker, jardinero de los Dodgers de Los Angeles, fue dominado con rola de tercera a primera, aquel sábado 26 de septiembre de 1981, el mundo beisbolero se conmocionaba una vez más y las bocas y los ojos se quedaron abiertos algunas fracciones de segundo (o segundos completos) de más tras el concierto de latigazos del inolvidable brazo derecho de Nolan Ryan.

Ese quinto juego sin hit ni carrera fue algo que nos dejó en claro que el beisbol es una fábrica interminable de hazañas prodigiosas que captura la imaginación y los sueños de propios y extraños, gracias a hombres de la talla de Ryan. Y todavía estarían por venir nueve y diez años después dos joyas más que engrandecieron la estatura de leyenda viviente del inolvidable “Expreso de Refugio”.

publicidad

A sus 64 años de edad, Nolan Ryan ya fue dado de alta del hospital de Houston en el que fue internado por sufrir fuertes dolores en el pecho. El pitcher que maravilló a generaciones y generaciones de aficionados al “Rey de los Deportes”, quizás, ya no esté presente de primera mano entre los jóvenes de la actualidad. Simple y sencillamente hay que considerar que es un hombre que se retiró hace casi 18 años, eso sí, después de haber jugado durante 27 temporadas.

¡27 temporadas! Toda una vida y todo un récord de las Grandes Ligas. Ryan fue más que sus números impresionantes. El supervelocista del montículo se hizo grande a base de talento, durabilidad, espíritu incansable y personalidad.

Verlo era garantía de espectáculo. Bien podrá hablarse de sus siete juegos sin hit ni carrera y los 5,714 ponches que recetó y que nos impresionan a todos, pero igualmente se puede alegar que regaló más bases por bolas (2,597) que nadie en la historia y que es tercero en derrotas (290) de todos los tiempos (y primero en ese departamento desde la era de la pelota viva de 1920 a la fecha).

Se podrá hablar que consiguió 324 victorias (lugar 14) y que tiene el récord de menos hits admitidos por cada nueve entradas de por vida (6.555), pero también que sólo tuvo dos campañas de más de 20 ganados y que nunca se llevó el Trofeo Cy Young.

publicidad

No se puede negar que tres diferentes franquicias han retirado su número de uniforme (Serafines, Astros y Rangers), pero que sólo contribuyó a un título de Serie Mundial, aquel de los “sorprendentes” Mets de 1969, cuando no era ni por mucho un estelar de esa rotación de abridores.

Sin embargo, Ryan también fue un parte aguas en la historia del beisbol. Cuando, ya forjado como un superestrella, en 1979, fue firmado como agente libre por Houston y se convirtió en el primer pelotero que consiguió un salario de un millón de dólares por temporada. Años después, en 1983, rompió el récord de 3,508 ponches de Walter Johnson (otro “Tren” de leyenda),

Se consolidó como “una maravilla sin edad”, cuando salió de los Astros a los 42 años para ser firmado, en 1988, por los Rangers con los que escribió todavía más páginas de gloria: Alcanzó los 5,000 ponches (único en la historia), lanzó dos juegos más sin hit ni carrera (a los 43 y 44 años de edad) y llegó a las 300 victorias, todos ellos capítulos que acapararon la atención nacional, que trascendieron las fronteras de Estados Unidos y que consiguieron enamorar más a miles de aficionados del béisbol.

Ryan fue un valiente del montículo. Nunca rehuyó a los rivales y se la jugaba con todo ya fuera que ponchara, diera base por bolas o golpeara al rival, lo cual le costó más de un altercado, siendo el último a sus 46 años, cuando, tras dar pelotazo a Robin Ventura (20 años menor que él), fue embestido por el enfurecido toletero de los Medias Blancas a quien esperó apenas debajo de la loma para someterlo aplicándole un candado al cuello y golpeándolo varias veces con la mano derecha, imagen que los noticieros repitieron una y otra vez para vergüenza de Ventura, quien atentó contra una institución nacional y que quiso aprovecharse de su juventud para lanzarse a la pelea. “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”.

publicidad

Otro hecho que lo marcó es que resultó el primero que jugó para los cuatro equipos originales de expansión en las Grandes Ligas: Mets, Serafines, Astros (Colt .45) y Rangers (Senadores de Washington). Así se podrían invertir horas y horas, páginas y páginas de referencias a Ryan.

Cada aficionado de una cierta edad que haya visto lanzar a Ryan se ha sentido aliviado y contento de una manera más especial porque ha salido del hospital y ahora deseamos que haya una larga vida, saludable y sin mayores sobresaltos para “El Rey del Ponche”.

publicidad
Contenido Patrocinado
En alianza con:
publicidad
publicidad