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Antonio Aguilera espera poder quedarse en Estados Unidos con sus dos hijas.

Cruzó la frontera para proteger a sus hijas, pero en Texas lo apuñalaron delante de ellas

Cruzó la frontera para proteger a sus hijas, pero en Texas lo apuñalaron delante de ellas

El dramático episodio podría hacer que Antonio Aguilera, quien vino al país indocumentado con sus niñas de 9 y 10 años de edad, califique para una visa para víctimas. El proceso puede ser angustioso, pero confía en que al final Estados Unidos amparará a su familia.

Familia hondureña busca obtener una Visa U por haber sido víctima de un crimen en EEUU Dallas: KUVN

DALLAS, Texas. - Kerlyn y Keyry Aguilera, de 10 y 9 años de edad, no pueden recordar el incidente sin estremecerse y llorar.

Asegura que vieron cómo su tío apuñaló a su padre, Antonio Aguilera, en la sala del hogar familiar.

Kerlyn agachaba la cabeza, mientras Keyry brincaba tratando de entender lo que pasaba. La hermana mayor llamó al 9-1-1.

Aguilera, de 32 años de edad, asegura que todavía le cuesta asimilar cómo un familiar pudo haberlo acuchillado, y en frente de sus niñas.

Antonio Aguilera muestra fotos de los hijos que dejó en Honduras.
Antonio Aguilera muestra fotos de los hijos que dejó en Honduras.

“No respetó a mis hijas”, dice Aguilera. “Lo hizo sin pensarlo, ni tener corazón… Si lo hizo así delante de mis niñas, no se sabe qué pueda hacer”.

Seis meses atrás, Aguilera había huido de Honduras porque quería proteger a Kerlyn y Keyry, pero la violencia los persiguió hasta Dallas.

En Honduras, cuando las amenazas tocaron a su puerta, se sentió desprotegido. En Estados Unidos, en cambio, confía en que las autoridades castigarán a su agresor.

“Gracias a Dios estoy en un país seguro y de leyes”, señaló al compararlo con Centroamérica.

El episodio traumático podría haber abierto una vía para que la familia se ampare en una visa para víctimas de ciertos crímenes que le permita quedarse en el país, pues enfrenta un proceso de deportación por haber cruzado la frontera ilegalmente.

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La partida

Aguilera trabajaba en una empresa en su país como guardia de seguridad. En varias oportunidades descubrió que empleados intentaban llevarse productos en los lugares que custodiaba.

No sabe con quién se metió, pero asegura que unos hombres se presentaron en su hogar cuando él no estaba.

“Uno de ellos le estuvo tocando la cara a mi hija, diciendo ‘oh, de la escuela te vamos a llevar’”, señala.

Aguilera afirma que ya se había mudado de otras ciudades por la violencia, y luego de ese incidente no aguantó más y planeó dejar San Pedro Sula para ir a Dallas, donde vive parte de su familia política.

Antonio lleva un grillete que le pusieron las autoridades migratorias pa...
Antonio lleva un grillete que le pusieron las autoridades migratorias para supervisarlo.

“Ya yo no hallaba a dónde ir”, aseguró. “De la escuela se las llevan, se las roban”.

Cruzó la frontera con sus dos hijas poco antes de Navidad y fue detenido por agentes migratorios. Lo dejaron seguir su proceso migratorio en libertad, pero con un grillete en el tobillo y visitas mensuales a la oficina de inmigración mientras un juez decide si lo deportará.

En el norte de Texas la familia se quedó en el hogar del abuelo materno.

Fue entonces cuando la violencia volvió a rondar a sus hijas. Antonio afirma que notó que el tío no las trataba bien. El 6 de junio de este año, vio cómo le daba con los pies a Kerlyn para que se saliera del sofá.

Le preguntó a la niña qué era lo que pasaba, pero ella temía responder, y entonces Antonio le reclamó al tío. Éste se enfureció y lo acuchilló, según el padre y sus hijas.

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Tras el incidente, la familia se quedó sin techo. Pero los policías que habían llevado su caso lo ayudaron a encontrar un albergue para hombres víctimas de violencia doméstica de la organización Family Place, el primero de su tipo en Texas.

“La policía fue lo máximo, tuvieron un comportamiento bien lindo”, señala Antonio.

En el centro, Kerlyn, una fanática de las cuerdas de saltar, y Keyry, a quien le encantan las muñecas, han encontrado algo de seguridad, al menos mientras la familia decide cuál será su próximo paso.

Abren en Dallas el primer albergue en Texas para hombres que son víctimas de violencia doméstica Dallas: KUVN


La travesía para Antonio y sus hijas continúa. La familia está en proceso de deportación. Antonio ha pensado pedir asilo en los tribunales pero todavía no ha tenido oportunidad de ponerse en contacto con un abogado. Tampoco tiene un permiso de trabajo.

Aun con representación legal es difícil obtener asilo. En la corte de inmigración de Dallas, dependiendo del juez, la tasa de éxito varía de 30 a 7%, de acuerdo a un análisis de las decisiones tomadas por jueces entre el 2011 y el 2016 de la organización Transactional Records Access Clearinghouse en la universidad de Syracuse.

Pero Aguilera parece tener otra opción legal, que podría solicitar al mismo tiempo que su caso avanza en la corte de inmigración.

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La visa u


Expertos consultados por Univision Noticias, que no representan a Aguilera, consideran que es posible que pueda pedir una visa U, creada para víctimas de ciertos crímenes cometidos en el país que cooperan con las agencias del orden en Estados Unidos.

El abogado Félix Villalobos de la organización RAICES, que presta servicios legales a inmigrantes a costos reducidos, señala que a Aguilera probablemente le convenga pedir varios tipos de protección al mismo tiempo.

Expertos destacan que las visas U, creadas por el Congreso en el 2000, pueden tomarse años por la alta demanda. Recomiendan iniciar el proceso lo antes posible con los Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS). Mientras tanto, Aguilera podría pelear su deportación si considera que califica para pedir asilo u otra protección, señaló Villalobos.

Un elemento clave para la visa U es obtener una certificación, llamada suplemento B, en la que el condado o el departamento de la policía asegura que se ha colaborado con las autoridades.

Hay entidades que están más dispuestas a colaborar que otras, dijo Villalobos.

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El abogado destacó que no todos los crímenes califican para una visa U. Se tiene que demostrar que ocasionaron un daño físico o psicológico. (Aquí puedes encontrar la lista publicada por los Servicios de Inmigración y Ciudadanía)

En el caso de Antonio y sus hijas, la policía de Dallas catalogó el crimen como un caso de violencia familiar con agresión agravada.

La familia se enfrenta a una carrera contra el tiempo. ¿Qué pasa si un juez les da una orden de deportación antes de que les otorguen la visa u?

Hasta el momento, señalaron Villalobos y el también abogado de inmigración Daniel Stewart, si la solicitud ya ha sido aprobada, el inmigrante puede quedarse con una acción diferida bajo la supervisión del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) hasta que hayan visas disponibles, pues solo se otorgan 10,000 por año.

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Sin embargo, la familia estaría muy vulnerable si un juez ordena su deportación antes de que USCIS los haya puesto en esa lista de espera, coincidieron expertos.

“No hay una protección inmediata para una deportación, aun cuando alguien califique para una visa U, hasta que su caso sea procesado y los pongan en la lista de espera”, dijo la abogada y profesora de la Clínica de Inmigración de la Universidad de Texas en Austin, Elissa Steglich, quien señaló que ha notado cambios en el trato hacia inmigrantes que califican para esa protección durante este gobierno.

Otro aspecto importante es que, si Antonio decide pedir esta visa para víctimas, tendrá que cooperar en el caso en contra de su cuñado. Stewart señala que hay víctimas que se arrepienten cuando tienen que testificar contra su familia.

La madre de las niñas llora casi todos los días porque lo que pasó y porque ya no las tiene cerca, pero tampoco quiere exponerlas a los peligros de su país, asegura Aguilera. Keyry a veces sueña con que está otra vez en Honduras, durmiendo acurrucada con su hermana y sus hermanitos.

Mientras tanto, en Dallas, el padre trata de protegerlas y se preocupa porque siempre estén peinadas con lazos y trenzas que él mismo les hace para que “estén contentas conmigo”.

Aunque reconoce que tuvo mucho temor de pedir ayuda, ahora quiere hacerlo por sus niñas.

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“No es justo que alguien pague por lo que no debe, que son los niños”, dijo.

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