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Gio Alma/Cristina La Revista
Marín cuenta sus encuentros con su ángel guardian. |
Por Sarah Moreno, Cristina La Revista
Tiene el poder de escuchar a los espíritus, ver a los ángeles guardianes y sanar con la energía de la mente. Martín Crespo cree que todos podemos abrir una puerta y dejar entrar a nuestro ángel, y juntos combatir los miedos y males de nuestro tiempo.
¿Tiene su sexto sentido?
Martín Crespo sabe muy bien lo que quería decir el niño Haley Joel Osment en The Sixth Sense cuando le contaba angustiado a su sicólogo, Bruce Willis: I see dead people (Yo veo muertos).
Cuando vi la película, tuve que levantarme e irme del cine porque me recordó el miedo que yo pasaba cuando era niño , dice el hoy profesor de Miami-Dade Community College de Meditación, Contacto con los ángeles y Vidas pasadas, de 45 años. Cuando tenía 7 años me levantaba en medio de la noche y veía una persona frente a mi cama mirándome, otras veces era sólo una luz brillante. En un momento llegaron a tocarme . Tanta era su angustia, que sus padres lo llevaron a un santero, quien al ver al niño, le dijo: El es el maestro . Esas serían palabras proféticas que oiría muchas veces después en el transcurso de su vida.
Tal parecía que el niño Martín había nacido con un poder, una ventana abierta para la comunicación con el otro lado , como él lo llama al contar otras anécdotas de su adolescencia. Cuando estaba en el college, en Miami-Dade, a veces estaba atendiendo al profesor, y veía a una muchachita pasar y atravesar la pared. Otra de sus especialidades era predecir si una pareja saldría esa noche juntos de la discoteca. Apostaba con mis amigos $5 dólares a que ese muchacho que estaba en la barra no se llevaría a la chica, y que otro, que se acababa de sentar, sí . Lo sabía porque podía ver el aura de las personas.
El aura es energía sobre el cuerpo, información esencial de quiénes somos física y emocionalmente. Si hay conexiones positivas entre las personas, las auras se mezclan , explica el licenciado en Psicología de la Florida International University, que trabajó como ejecutivo de BellSouth durante 13 años, y no fue hasta los 33 años, que se decidió a poner su don al servicio de otras personas fuera de su familia.
Martín, nacido en New York, de padres puertorriqueños, le pidió a su angel guardián una prueba de que estaba tomando la decisión correcta al intentar ayudar a otras personas. De niño había sentido el temor de que lo fueran a mandar a un hospital de locos, y de joven se escondía para leer libros de ocultismo en la biblioteca, para que no fueran a pensar que era satánico.
Muy tímidamente, empezó a comunicarles a las personas lo que quería transmitirles su ángel guardián cuando se le aparecía en el momento que Crespo les estaba leyendo las cartas del Tarot.
La señal que le había pedido a su ángel guardián le llegó dos semanas después de haberle hecho la pregunta, cuando BellSouth anunció un plan de retiro: dos años de seguro médico y dos de salario, para los supervisores que llevaran de 18 a 20 años con la compañía. Martín lo tomó, y comenzó a enseñar el poder de la mente, entre otras cosas para la sanación. A los 19 años me encontraron un tumor en la espalda. Yo tenía una beca para jugar basketball, y cualquier operación hubiera sido un obstáculo. Yo entendía que la mente tenía un poder increíble y empecé a imaginar que tenía un batallón de soldados que bajaban hasta el tumor y le disparaban. A las dos semanas me hicieron rayos X y no encontraron el tumor , cuenta.
La enfermedad también le sirvió para tener una experiencia reveladora: un encuentro con la muerte y la prueba de la protección de su ángel guardián junto a su cama de hospital. A los 25 años se le diagnosticó un tumor en el estómago, y lo operaron de urgencia. Pero algo fue mal y se le cerró el estómago. Ahí tuvo su encuentro con la muerte.
Una luz brillante me empujaba, pero yo no sentía miedo ni preocupación. En la parte más brillante vi a mi abuela, que me abrazó. Luego vi como un video del futuro de este planeta. Y pregunté, pero, ¿por qué me interesa esto, si ya estoy muerto? Entonces vino un hombre alto, como de 40 años y me dijo que tenía que regresar, pero yo no quería, porque cada emoción positiva de este mundo: el amor, la compasión, se siente cien veces más fuerte en la muerte. Lo próximo fue una sacudida y desperté en mi cama de hospital. Al lado derecho vi a mi ángel guardián, que me dijo que en una semana saldría del hospital , narra Martín de sus vivencias, que son las que lo han hecho maestro , porque le permiten explicar hoy esas experiencias que tememos enfrentar.
Dios no es el juez; uno mismo revisa su vida y recoge los sentimientos de personas que estaban en su camino. El momento de la muerte es como uno lo ha imaginado, si lo veía con temor, así será. No tengan miedo a la muerte , dice, tratando de curar uno de los padecimientos más comunes que observa en las personas que consulta: el miedo.
La manera en que conoció a su actual esposa es otra de esas anécdotas que Martín pone en el pozo de las experiencias que lo han hecho quien es. Ella me fue a ver para una consulta privada. En esa ocasión yo pensé: Hay algo especial en esta mujer . A los dos años regresó con su hermana y su sobrina. La niña pequeña corrió y me abrazó. Ellas después me explicaron que la niña no hacía eso fácilmente, porque le tenía miedo a los extraños , cuenta Martín, que también añade el tercer encuentro definitivo en que la niña le dijo a su tía, y hoy esposa de Martín, tienes que casarte con él .
En una regresión, Martín supo que en otra vida, en Francia, en 1532, era un soldado con una esposa embarazada, a la que dejó viuda y con una niña. Esa niña es la sobrina de su esposa, a la que quiere como si fuera su hija, y que tenía la misión de unirlos a ellos como pareja en esta vida.
Es parte de su teoría de que los ángeles están en todas partes, especialmente en los pequeños detalles, aquellos que no dedicamos tiempo para observar, y que están ahí siempre para guiarnos. Sólo tenemos que reconocerlos, abrirles la puerta y tratarlos como amigos.

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