"Puede ser difícil comprender la lógica perversa que condujo a esta
tragedia. Pero sabemos lo siguiente: ninguna creencia religiosa
justifica estos actos asesinos y cobardes. Ningún Dios justo y amado
los considera favorablemente", dijo Obama, según el texto de su
declaración.
Barack Obama y su esposa, Michelle, llegaron este martes a la base
militar de Fort Hood para rendir homenaje a las 13
víctimas del tiroteo del jueves, cuando se acumulan las preguntas sobre
los vínculos del agresor con grupos terroristas.
La pareja presidencial llegó poco antes del mediodía al
recinto de la base, donde se realizó la ceremonia de homenaje, a la que
concurrieron unas 5,000 personas.
Obama se desplazó para "expresar
personalmente la terrible pena que sentimos todos frente a la pérdida
de esos jóvenes", dijo en una entrevista con la cadena ABC difundida el
lunes de noche.
En el lugar, un gran número de soldados en uniforme de camuflaje se
congregó en el cuartel general de la base, bajo un cielo azul, mientras
diferentes unidades entonaban cantos militares.
Entre las víctimas había una soldado de 21 años embarazada, militares
que iban a ser enviados a Afganistán, incluida una joven de 29 años y
un padre de familia de 23 años, un asistente médico de 55, que iba a
partir de misión a Irak, y un comandante del Ejército de 52 años,
inmigrante mexicano convertido en doctor en psicología.