MEXICO - Nueve acusados de participar en la matanza de 45 indígenas en el estado sureño de Chiapas en 1997 recobraron el jueves su libertad, un día después de que la Suprema Corte revocó los procesos en su contra por considerar que estuvieron basados en irregularidades.
"No tengo nada, lo perdí todo, ya no puedo ni regresar porque me lo quitaron todo", dijo a la AP Mariano Díaz Chilorio, uno de los indígenas liberados.
"Sólo sé que estamos libres y que vamos a comenzar de cero con mis
compañeros, pero no es justo que nos encarcelaran 12 años sin haber
hecho nada. Dios es testigo que digo la verdad", añadió.
Familiares,
amigos y compañeros de iglesias cristianas esperaron más de 14 horas
afuera del penal para ver finalmente salir a los nueve indígenas. Otros 20 ya habían sido liberados en agosto también por un fallo de la Suprema Corte.
El
22 de diciembre de 1997, un grupo paramilitar con presuntas relaciones
con funcionarios gubernamentales atacó a tiros una reunión de oración
de indígenas activistas católicos que simpatizaban con los rebeldes del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Acteal, una
localidad de Chiapas.
A lo largo de varias horas, los agresores mataron a 45, entre ellos infantes de dos meses de edad.
Los
indígenas acusados siempre negaron su culpabilidad y tras varios años
de recursos jurídicos, su caso llegó a la Suprema Corte que revisó
recursos promovidos por 51 sentenciados por la masacre. De ellos, 29 ya
quedaron en libertad y a 22 se les repondrá el juicio.
Irregularidades en sistema
José
Antonio Caballero, abogado defensor de los acusados que la liberación
era un acto que pone en evidencia las irregularidades del sistema de
justicia mexicano. Adelantó que buscarán la amnistía para los indígenas
que no han sido liberados.
Dijo, sin embargo, que "el corazón
del problema es que no se ha hecho justicia ni a las víctimas ni a los
acusados". Por ello se manifestó a favor de que algún organismo, como
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, investigue los hechos
para finalmente esclarecer lo sucedido y castigar a los verdaderos
responsables.
Entre las irregularidades que han sido señaladas
se encuentran que los sospechosos, quienes hablan en su mayoría la
lengua tzotzil, no tuvieron acceso a intérpretes. Al parecer, además,
fiscales tomaron fotografías de los hombres y se las mostraron a los
testigos, quienes luego los identificaron como sus atacantes.