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Crean un árbol artificial La solución a la contaminación
 |  EFE Una especie de árbol metálico que carece de ramas y tronco, pero es capaz de imitar artificialmente la fotosíntesis. |
Isabel Martínez Pita,
EFE
A falta de árboles que eliminen el temible dióxido de carbono (CO2), el científico Eusebio Moro ha ideado un árbol artificial que, sin las necesidades que requiere el natural, absorbe las partículas contaminantes del ambiente.
Adiós CO2
El invento puede parecer una torre extravagante y exagerada, pero su utilidad ha despertado la atención de cientos de empresas que quieren comercializarlo.
Eusebio Moro, nacido en la provincia de Valladolid en el año 1949, es un inventor empedernido que ya ha firmado 22 patentes de sus creaciones y que con este árbol artificial ha llamado la atención incluso a los investigadores de la NASA (National Aeronautics and Space Administration), cuya preocupación medioambiental más acuciante son los gases y humos que se producen en las misiones espaciales de larga duración.
La empresa de la que es propietario Moro, Movigi Spain Air Filter, ha sido la que ha construido el prototipo de esta torre de 45 pies (14 metros) de altura y 12 toneladas de peso, cuya capacidad de absorción de partículas contaminantes es la equivalente a 90 árboles eucaliptos, lo que equivale a 90 mil toneladas de CO2 por año.
"Mi empresa y yo nos dedicamos a la labor de depuración de gases en combustión y filtración para partículas sólidas y principalmente, para gases de combustión procedente de hornos de cocción. La expectativa que generaba en la gente su preocupación por los efectos de los gases de dióxido de carbono, CO2, causantes del efecto invernadero, fue lo que nos llevó a estudiar esta posibilidad. Tras presentarlo vi que podía tener una buena aceptación para su instalación en espacios urbanos como rotondas, plazas, estaciones de autobuses, etc, donde hay mayores concentraciones de contaminantes de este tipo", manifiestó Moro.
Según especulan los expertos en geoingienería, un bosque con 100 mil árboles de este tipo sería suficiente para reducir buena parte de la contaminación de un país en un periodo de 10 ó 15 años.
Y además, elemento ornamental
A pesar de su tamaño y envergadura, el árbol artificial podrá modificar su estructura en función del lugar donde se ubique y su entorno, de esta manera no solo realizan el trabajo de los árboles naturales día y noche sino que además constituyen un elemento ornamental para incorporar en el mobiliario urbano. Dependiendo del estilo arquitectónico del lugar y el tipo de mobiliario público, estos árboles podrán tener carcasas diferentes que combinen con el entorno.
Para su presentación, ha sido el artista sevillano Melchor Zapata el
que ha revestido esta estructura con una peculiar escultura con la que
ha añadido personalidad y originalidad a este invento medioambiental.
¿En qué consiste el funcionamiento del árbol artificial? Su funcionamiento consiste en que el aire atmosférico pasa desde la
parte inferior de la torre a la parte superior, donde se encuentra un
ventilador que genera una corriente a través de catalizadores. Estos
catalizadores realizan una captación de los gases contaminantes tales
como el CO2, fluor, benceno, arsénico y diferentes gases que
normalmente son los que están diluidos en el ambiente y que son
generados, bien por empresas o factorías, o bien por el tráfico rodado
y demás.
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© EFE
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