SAN FRANCISCO, California - Unos 20 años después del terremoto de Loma Prieta, algunas de las escuelas, carreteras y edificaciones más peligrosas del área de la Bahía, han sido reforzadas. Y si bien los hospitales aún tienen un largo camino por recorrer, la mayoría tiene planes para realizar mejoras estructurales.
Sin embargo, cuando se trata de viviendas -donde las personas pasan la
mayor parte de su tiempo- muchas ciudades del área de la Bahía han
hecho poco para preparar a sus residentes ante un terremoto de mayor
categoría, que según expertos existe una posibilidad del 62 por ciento
que ocurra en la región en los próximos 30 años.
Apenas un pequeño grupo de municipalidades han proporcionado
información básica o incentivos mínimos para asistir a los propietarios
a reforzar sus propiedades.
Y pese a que la mayoría de expertos están
de acuerdo en que los programas mandatarios son la única forma de
asegurarse de reparaciones masivas, medidas como esas apenas están
siendo consideradas ahora.
Ingenieros expertos en terremotos opinan que ignorar el peligro sísmico
de las casas es particularmente peligroso porque un alto porcentaje de
residentes viven en propiedades construidas antes de los años 1970s,
cuando los códigos de construcción se hicieron más estrictos.
Si la mayoría de los edificios susceptibles no son reforzados, miles de
residentes podrían morir, y otros tantos quedarían desamparados por un
terremoto de mayor categoría, lo que exprimiría los albergues de
emergencia y los servicios sociales al máximo, dijeron expertos.
"Nosotros hemos estado reforzando la infraestructura pública, pero en
el área de la Bahía y en el resto de California, hemos hecho un trabajo
miserable en fortificar el lugar donde vivimos", comentó Peter Yanev,
un ingeniero sísmico y autor que forma parte de los consejos de
asesoría sobre ingeniería en la Universidad de California - Berkeley y
el Instituto de Tecnología de Massachussets.
"En San Francisco hay cientos y cientos de edificios que no han sido
reforzados, y están poniendo en riesgo la vida de sus ocupantes",
agregó el académico.
Otros expertos señalan que tiene más sentido decir que las autoridades
han ignorado el peligro potencial que presentan las viviendas
inestables. Las regulaciones gubernamentales en cambio se han enfocado
en instituciones críticas, así como edificios de ladrillos sin
reforzar, que causan la mayoría de las muertes en un terremoto en todo
el mundo.
"Por otro lado, hemos lidiado con estos edificios asesinos (hechos con
albañilería sin reforzar) y obligado a los propietarios a reforzarlos
para que ellos no maten más, y hemos emitido estándares realmente altos
para hospitales, pero entonces está todo lo demás en el medio", dijo
David Bonowitz, un ingeniero sísmico local y miembro del un comité de
ciudadanos que ha hecho recomendaciones a la ciudad de San Francisco en
asuntos de seguridad sísmica.
Bajo las normas estatales, la mayoría de las ciudades requieren que los
propietarios de edificios con albañilería sin reforzar, le hagan
mejoras a sus estructuras.
En esos edificios, la albañilería sirve como el marco, contrario a la
madera o el acero, que es más seguro. En San Francisco, han sido
reforzados el 90 por ciento de los más de 1,700 peligrosos edificios de
ladrillos.
San Francisco y otras ciudades del área de la Bahía también han
realizado estudios sísmicos detallados de sus estructuras escolares.
Los hospitales, entre tanto, representan un proceso de reparación
costoso, y muchos se han retrasado en las fechas establecidas por el
estado para haber completado el trabajo. Algunos centros médicos en San
Francisco están en este momento realizando mejoras o planean completar
todo el trabajo antes del 2015.
El Hospital General de San Francisco, por ejemplo, será reemplazado en
los años venideros. Sin embargo, los riesgos en torno a la seguridad de
las viviendas son inmensos. Si un sismo de gran
categoría afecta en San Francisco unos 2,800 edificios con marco de madera (que
albergan cerca de 60 mil residentes) pudieran sostener $4 mil millones de
dólares en daños.