PARQUE NACIONAL DEL GRAN CAÑON, Arizona - El presidente Barack Obama es un hombre urbano, que juega al básquetbol y al golf y pasó su vida adulta entre Nueva York, Chicago y Washington, pero este fin de semana disfrutó entusiasmado junto a su familia de las atracciones naturales del Oeste estadounidense.
Obama visitó el Gran Cañón del Río Colorado en Arizona y el Parque Nacional Yellowstone, en Wyoming, donde y disfrutó del géiser Old Faithful. Pescó en un río de Montana y pasó una noche en una cabaña en la montaña.
"Bastante lindo, eh", dijo Obama el domingo mientras la
familia, bajo un cielo azul magnífico, contemplaba la asombrosa vista
desde el punto de observación Hopi Point del Gran Cañón, a 1,500 metros
(5,000 pies) sobre el río Colorado.
"La última vez que estuve
aquí fue cuando tenía 11 años", añadió. Cuando un guardaparques le
preguntó si la vista seguía siendo igual, exclamó: "Sí, lo es".
El
sábado en Yellowstone, la familia presidencial observó el géiser Old
Faithful mientras hacía erupción. "Oh, eso está bastante bueno. ¡Qué
bueno! Miren eso. Eso es un géiser", dijo Obama.
El grupo también
recorrió las pasarelas de madera en la Cuenca de Arena Negra, un lugar
del parque donde se concentran termas naturales, géisers, pozos de lodo
y fumarolas.
Con la posibilidad de recorrer las maravillas de su
país, Obama hizo cosas que parecen fuera de su rango habitual, ya que
el presidente nacido en Hawai ha pasado más tiempo en la ciudad o en la
playa que en las montañas del Oeste.
Sin embargo, Obama también
demuestra anhelo por salir a conocer la nación que gobierna y parece
dispuesto a probar cualquier deporte o actividad, al tiempo que amplía
los intereses de sus hijas y, tal vez, los suyos propios.
Así que
no fue una sorpresa que trajera a su esposa Michelle, sus hijas Malia y
Sasha y otros parientes, como su media hermana Maya Soetoro-Ng con su
propia familia, a este viaje que es mitad vacación familiar, mitad gira
en defensa de su propuesta de reforma al sistema de salud.
Obama
participó en un par de asambleas para promocionar su iniciativa. Pero
claramente estaba más contento cuando se quitó el traje oscuro y se
puso ropa de fin de semana -una chaqueta ligera para Yellowstone, una
camiseta de golf para el Gran Cañón y zapatos de excursionismo en ambos
paseos- para pasar un rato agradable con su familia.
El
presidente se veía jovial desde el momento en que abordó el avión
presidencial al comienzo de su viaje. Pareció disfrutar su papel como
padre al darle un helado a sus hijas en una tienda de Yellowstone y al
hablar con ellas en el Gran Cañón sobre los distintos tipos de rocas.
"Tiene
muchos deseos de ver y compartir con sus hijas la vida al aire libre y
algunos de los bellos lugares del país", dijo Robert Gibbs, secretario
de prensa.
"Siempre ha disfrutado muchísimo estar al aire libre con su familia".