CIUDAD DE MEXICO - ¡El 2 de octubre no se olvida! es una frase que año tras año se repite en la Ciudad de México para recordar la llamada "Masacre de Tlatelolco" donde el ejército mexicano disparó contra una multitud de estudiantes que protestaban contra el gobierno.
Y la memoria se refresca cada año para los habitantes de Tlatelolco, principalmente los que habitan en los alrededores de la Plaza de la Tres Culturas, donde se llevó acabo aquél histórico mitin de estudiantes de 1968.
Una mezcla de generaciones recuerda y difiere sobre el mitin en memoria
de los caídos; uno lo respetan y otros critican que se haya desvirtuado
el origen del mismo.
Observar la explanada de la Plaza de Tlatelolco es todo un mar de
recuerdos para la señora María Espinosa, quien era una adolescente
cuando ocurrieron los hechos y vivió atemorizada por la lluvia de
disparos que se escucharon esa noche.
"Yo vivía en el edificio Tlaxcala, es algo cercano al Chihuahua, donde
estuvieron los líderes estudiantiles y hasta allá se escuchaban los
ruidos interminables de los manifestantes, no entendía muy bien lo que
decían pero fue algo que estremecía", comentó.
Espinosa, que ahora vive en el sur de la ciudad, dijo que su familia
abandonó Tlatelolco años después de la masacre porque su mamá nunca se
sintió nuevamente segura en la casa.
Recordando a las víctimas
Cada año estudiantes, sindicatos y organizaciones civiles realizan un
mitin para recordar a las víctimas de 1968. Aunque en los últimos años
la llamada marcha del 2 de octubre se ha convertido en sinónimo de
disturbios lo que provoca temor e inseguridad entre lo habitantes de la
zona de Tlatelolco.
Yo no viví esa época, pero ahora el mitin aquí ya no es solamente para
recordar las víctimas del 68, ahora los porros y organizaciones de
izquierda las aprovechan para arremeter contra el gobierno por
cualquier cosa y el espíritu estudiantil se ha perdido, comentó Laura
Sánchez, vecina del lugar.
En ese sentido coincide con el señor Jorge Alcantara, quien tiene su
negocio en la zona: Yo tengo que cerrar ese día, porque es muy
peligroso para las ventas, ya que los llamados estudiantes comienzan a
llegar desde temprano para hacer de las suyas.