¿El estrés engorda? Un vaivén de emociones calóricas
 |  Getty Images ¿El estrés te hace comer de más? Mucho cuidado con la figura. |
María Luisa Rubio,
EFE
El estrés es fuente de muchos desequilibrios en el organismo, y uno de ellos es un apetito casi constante y una atracción especial por ingerir muchas calorías, con la vana esperanza de evitar el cansancio que sentimos, y que alterna con periodos de gran actividad en los que también nos da por comer a todas horas. Cuéntanos: ¿Qué haces tú para controlar el estrés?
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Preocupación que engorda
Sí, efectivamente cuando tenemos estrés acumulamos libras de más. Ello se debe a una hormona llamada cortisol o, más familiarmente, "hormona del estrés". El cortisol está siempre presente en el organismo, pero aumenta sus niveles cuando nos sentimos amenazados o cansados para ayudarnos a superar esas situaciones.
La "hormona del estrés"
Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo reacciona liberando cortisol, que a su vez envía mayores cantidades de glucosa
a la sangre para intentar superar la crisis. Esta hormona nos da
energía física y mental. En condiciones normales, y una vez recuperada
la estabilidad, descienden los niveles de cortisol y el organismo
vuelve a funcionar con normalidad.
Sin embargo, cuando la crisis
se prolonga y se convierte en estrés, los niveles de cortisol
permanecen altos y todo el organismo sufre transformaciones. Una de
ellas, que se traduce inmediatamente en un aumento de peso, es un cambio en el metabolismo, que se vuelve más lento.
Al
mismo tiempo el cortisol aumenta los niveles de insulina, lo que
incrementa nuestro apetito y nos hace desear alimentos ricos en
azúcares y grasas.
Estos alimentos nos proporcionan un sentimiento casi inmediato de
bienestar, y al poco tiempo, cuando de nuevo acecha el estrés,
necesitamos recurrir una vez más a azúcares y grasas para sentirnos
bien otra vez.
Un círculo vicioso
Salir
del estrés resulta a veces difícil porque caemos en un círculo vicioso
en el que se alternan episodios de euforia con los de tristeza. Cuando comemos nos sentimos bien, pero al poco estamos más cansados porque no ingerimos alimentos sanos.
La única salida a esta situación parece ser volver a tomar un gran trozo de tarta de chocolate
para sentirnos bien una vez más, pero lo único que hacemos es acumular
libras y malestar. Es nuestro organismo, que reacciona avisándonos de
que algo no anda bien.
Ahora que sabemos que el estrés realmente
engorda, es el momento de tomar medidas para hacer que el cortisol
descienda a sus niveles normales y podamos recuperar, entre otras
cosas, nuestra figura.
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© EFE
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