LOS ÁNGELES, California - Luego de que el presidente George W. Bush declarara al sur de California una zona de desastre federal el martes, un día después los bomberos de la zona pudieron clamar víctoria sobre los tres incendios que arrasaron con miles de hectáreas de terreno y que redujeran a cenizas casi 850 viviendas y cientos de estructuras.
“La ayuda puede abarcar fondos para vivienda temporal y reparaciones de casas, préstamos de bajo costo para cubrir pérdidas de propiedades no aseguradas y otros programas para ayudar a individuos y negocios a recuperarse de los efectos del desastre”, dijo Dana Perino, secretaria de prensa de la Casa Blanca.
“Los fondos federales también están disponibles para los gobiernos
locales y estatales y para ciertas organización privadas sin fines de
lucros, incluyendo ayudas federales directas para los condados de Los
Ángeles, Orange, Riverside y Santa Bárabara”.
El miércoles, los bomberos lograron contener totalmente el incendio
Tea que arrasó con 785 hectáreas (1,940 acres) y 219 residencias en un
lujoso barrio de Santa Barbara.
En Sylmar, en el condado de Los Ángeles, el incendio Sayre se
encontraba contenido en un 85 por ciento tras devastar 4,500 hectáreas
y más de 600 estructuras. En tanto, el incendio Triangle o Freeway
Complex, que inició en Riverside y Orange pero que también se esparció
al condado de Los Ángeles, se había contenido el miércoles en un 90 por ciento tras
destruir casi 11,700 hectáreas en Corona, Chino, Yorba Linda, Brea y
Anaheim.
La destrucción ha alcanzado a todos los estratos de la sociedad
californiana. Vecinos de celebridades como Oprah Winfrey en Montecito,
Santa Barbara, evidenciaron la destrucción de mansiones
multimillonarias mientras que días después, cerca de 500 casas rodantes
y modulares donde vivían maestros y choferes de bus jubilados quedaron
reducidas a cenizas en Sylmar.
Los incendios también afectaron al resto de los residentes del sur de
California. En momentos la región se vio cubierta de una espesa capa de
humo que permitía ver al sol directamente. La calidad del aire en la
zona instó a las autoridades a recomendar que la gente mantuviera las
ventanas cerradas y evitara hacer ejercicio en el exterior, mientras
que en la calle era común ver a gente quejándose de irritación en los
ojos o alergias.