MADRID.- El beige se perfila como color estrella de un armario en el que habrá muchos vestidos en la próxima temporada primavera-verano, a juzgar por los observado hasta ahora en la pasarela de "Madrid Fashion Week".
El mono, amplio y cómodo, se sitúa muy por encima del pantalón,
que continúa sin recuperar su lugar en el podio, aunque se va
acercando. Los que aparecen son pitillo total, tipo malla, o muy anchos
y con predominio de los de tiros muy largos de inspiración hindú.
En
la penúltima jornada de esta semana de la moda hubo una mayoría de
diseñadores consagrados, pero también alguno de los más jóvenes, que
desvelaron sus propuestas.
En su primer desfile en solitario
parece que Carlos Díez va "haciéndose mayor". "MC" es una colección en
su estilo, muy bien hecha, con mucha costura, y en la que se arriesga
con un curioso estampado de gallinas, casitas, patos que habitan en un
paisaje campestre y que llevó también a los complementos.
Pero no olvida el negro en una colección cuyo hilo conductor son las polainas, y que se ilumina con azul añil, oro, cuero.
Una
novedad en las creaciones de Sita Murt, que contó con la colaboración
de la actriz y cantante Gala Évora, fueron los vestidos-flor de fiesta
en seda natural en tonos fucsia, coral, así como las pecheras, llenas
de jaretas y detalles.
La importancia que da Sita a las
sensaciones se traduce en materias muy suaves, una caricia para el
cuerpo, y lo consigue incluso en los vestidos tejidos con hilos
plateados.
La porcelana se convierte en prenda de vestir de la
mano de Anna Figuera y Macarena Ramos, El Delgado Buil. Con música en
directo y con el beneplácito de la crítica y el público, mostraron
estampados, en colores malvas, empolvados, con algún contraste en negro
y dorado, que crean una mujer sexy, de los ochenta, pero a la vez
actual con volúmenes muy anchos, tanto en hombre como en mujer.
La
joven Krizia Robustella apostó en su primera colección por las
amplísimas prendas vaqueras y el punto estampado en rosa con las letras
"Guau", en referencia al ladrido de los perros, cuyos bozales lucieron algunas de las modelos y que tuvieron una presencia fantasmal.