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Chicago cuenta con 142 rutas escolares del programa “Safe Passage" o Paso Seguro en español

Lo que madres de Chicago están haciendo para garantizar la seguridad de sus hijos camino a la escuela

Lo que madres de Chicago están haciendo para garantizar la seguridad de sus hijos camino a la escuela

Aunque algunas personas reciben un pago de 10 dólares la hora por participar en el programa de Paso Seguro de las escuelas de CPS, muchas madres lo hacen de manera gratuita con el único fin de garantizar la seguridad de los estudiantes.

Estas madres decidieron hacerle frente a la inseguridad a la que están expuestos su hijos camino a la escuela Univision

Por Adriana Cardona

Verónica Jiménez acompaña todos los días a sus hijos a la escuela Shields Middle en Brighton Park, barrio localizado al suroeste de Chicago.

“Me preocupa mucho la inseguridad que hay, aunque no está muy lejos, es un área rodeada de muchas pandillas”, cuenta Jiménez.

Su preocupación es válida, si se toma en cuenta que Chicago cerró el 2016 con más de 750 homicidios, y más de 300 jóvenes menores de 16 años fueron víctimas de tiroteos.

Con el fin de proteger a sus estudiantes, el distrito escolar de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS), el tercer distrito más grande del país, ha invertido 17.8 millones de dólares en el establecimiento de 142 rutas escolares del programa Safe Passage o Paso Seguro en español, donde vigilantes como Jiménez, cuidan que jóvenes y niños, que van y vienen de sus escuelas, lo hagan de manera segura.

El vecindario de Brighton Park tiene una de estas rutas en la secundaria Kelly. Allí patrulleras como Marta Ríos están pendientes de peligros que pongan en riesgo la vida de los estudiantes de ese colegio.

Su tarea parece ser simple, pero Ríos tiene una gran responsabilidad en sus manos, pues su trabajo consistente en estar pendiente de que los estudiantes lleguen seguros a su casa. Además, estos patrulleros intervienen si hay peleas entre estudiantes o personas buscando acosar a jóvenes.

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“Una vez, un muchacho de unos 15 años se miraba sospechoso, tomamos acción rápida y le avise a mi compañera, lo agarraron y traía pistola”, cuenta Ríos.

Las rutas de paso seguro están en su mayoría al sur y al oeste de Chicago en vecindarios azotados por el crimen.

Dependiendo del área, cada ruta puede tener siete o más patrulleros a los que les pagan 10 dólares la hora y vigilan un total de cinco horas, dos horas en la mañana y tres horas en la tarde, así llueva, caiga nieve o estén las temperaturas bajo cero.

Yo traigo tres sudaderas abajo, mi chamarra y tres pantalones”, dice María Martínez, otra patrullera del programa Paso Seguro, ante el frío que hace en invierno en Chicago.

Aunque estos vigilantes son un apoyo para las escuelas, patrulleros como Ríos dicen necesitar más ayuda y más policías.

Hay veces que pasan cosas y no está la policía, llegan ya después de los hechos”, cuenta Ríos.

Escuelas en Chicago idean rutas especiales para proteger a sus alumnos de las pandillas Univision

¿Cómo se establecen las rutas seguras?

Para establecer estas rutas y contratar más vigilantes se necesita que los padres y líderes de las escuelas se unan en apoyo, explica Mariela Estrada, vocera del concilio de Brighton Park.

“Después hacer la carta de petición para el programa de Paso Seguro en su escuela con el apoyo del concilio escolar, otros padres y el director de la escuela”, dice Estrada.

El concilio de ese barrio de Chicago ha abogado por más rutas en el área y es una de las 22 organizaciones comunitarias contratadas por el distrito escolar para coordinar el Paso Seguro en la secundaria Kelly y otras seis escuelas en el Barrio de las Empacadoras y en el vecindario de Gage Park.

Además de coordinar a los patrulleros, en el concilio les entrenan en los protocolos a seguir en caso de emergencia.

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“Lo primero es llamar al 911 si hay peligro para los estudiantes o de algún padre de la comunidad. El segundo paso es contactarse con el centro de seguridad estudiantil y el tercero es informar al equipo y a la seguridad de la escuela. Para que puedan responder inmediatamente”, dice Alejandro Sánchez, coordinador del programa de Paso Seguro en la Secundaria Kelly.

CPS hace alarde del programa diciendo que gracias a estas rutas, los estudiantes están más seguros. Sin embargo, el reto para esta y otras comunidades es conseguir que el distrito escolar establezca nuevas rutas en las escuelas que más lo necesitan.

Michael Passman, vocero del distrito escolar de CPS explicó que trabajan con padres, escuelas y el Departamento de Policía de Chicago para identificar la ubicación ideal de nuevas rutas con el fin de acomodar mejor a los estudiantes y a sus familias.

Además, añade que se toman en cuenta una variedad de factores incluyendo las condiciones del área, antes de tomar estas decisiones.

Madres Patrulleras
Pero estos patrulleros no están solos, existen padres de familia que han estado vigilando a sus estudiantes antes de que se estableciera el programa de Paso Seguro, y a pesar de la falta de recursos y fondos para establecer nuevas rutas, como Carmen Quintana, quien no recibe un pago por su labor.

“Salgo de mi casa cinco para las siete de la mañana, voy dejo a mi hija en la escuela secundaria, llegó aquí a las 7:30 am, más o menos, saco los conos... y empiezo a patrullar”, cuenta Quintana.

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Carmen y otras madres no son parte del programa de Paso Seguro establecido por la CPS, pero se ponen todos los días su chaleco y vigilan su área escolar gratuita y voluntariamente.

Ellas son conocidas como madres patrulleras, con la excepción de algunos padres, que también se han unido para proteger a sus hijos.

“Lo hago más que nada por mis niños, porque sé que afuera corren riesgos y no me gustaría que, malas personas o malas influencias, me los jalaran”, dice Susana Torres, quien se encuentra en la escuela Shields Middle en Brighton Park.

Pero no solo son vigilantes, estas madres también son expertas en coordinar el tráfico, y prevenir accidentes.

“Los padres vienen distraídos, en sus carros, de repente uno les pone el alto y ellos no alcanzan a reaccionar”, dice Quintana.

Madres como Quintana y Torres están todas las mañanas y todas las tardes vigilando el área, alertas de cualquier anormalidad.

Pero su involucramiento va mucho más allá de cuidar a los estudiantes. Ellas se han vuelto la voz de la comunidad y las que abogan por más seguridad cuando el peligro acecha.

El área cercana a las escuelas Shields Middle y Shields Elementary tiene problemas de pandillas, asaltos y robos. Según registros de la ciudad de los 13 ofensores sexuales en el área, la mayoría viven casi a media milla de estos recintos. Además, en los últimos meses, su comunidad ha tenido una oleada de crimen donde los tiroteos ocurren a plena luz del día.

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Una de estas balaceras que dejó a dos heridos y dos muertos ocurrió el año pasado en frente de la escuela primaria Shields, una media hora después de que salieran los estudiantes.

Ahora junto con el concilio de Brighton Park, estas madres han convocado a su concejal, y al comandante de la policía de su distrito para que aumenten la presencia de policías, y que se expanda la ruta de Paso Seguro de CPS.

"Hemos tenido éxito con CPS trayendo el programa de Paso Seguro a algunas de nuestras escuelas a raíz de los recientes tiroteos. Espero que podamos replicar ese éxito en las dos escuelas Shields", dice Raymond López, concejal de ese distrito.

Por ahora CPS planea expandir su ruta a estas dos escuelas, pero lo hará removiendo vigilantes de la secundaria Kelly, no dando nuevos fondos.

Algo que miembros de la comunidad esperan cambiar y planean pedirle al alcalde que asigne fondos que sobraron de los impuestos de las propiedades del programas de reembolso y que se inviertan en programas como Paso Seguro. Mientras que eso sucede, las madres patrulleras gratuita y voluntariamente continúan protegiendo a sus estudiantes y tienen un mensaje para su comunidad.

“Somos padres que damos nuestro tiempo. Nosotros no tenemos un sueldo”, dice Quintana. “No nos pagan por hacer esto. Esto lo hacemos nosotros porque nos nace. Entonces, si nos gustaría que nos entiendan un poquito, así es que si un padre trae un chaleco y te pide que te detengas, que nos respetaran”.

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