CUNY Dreamers, la organización estudiantil que conecta a una comunidad que reclama su espacio

El grupo dedicado a apoyar las historias y las luchas de los estudiantes indocumentados en la Universidad de la Ciudad de Nueva York le dio la bienvenida a sus nuevos miembros con información y estímulo para que luchen por su futuro académico y profesional.

Mónica Sibri, fundadora de CUNY Dreamers, se dirige a los nuevos miembros de la organización estudiantil que busca visibilizar las luchas de los inmigrantes en la sociedad y por su acceso a la educación. Univision Nueva York

HARLEM, Nueva York. - Mónica Sibri alista todo para la primera reunión de CUNY Dreamers del año académico que recién comenzó.

Son las 5:00 de la tarde de este viernes y dentro de poco iniciará la orientación que la organización le dará a los estudiantes indocumentados de nuevo ingreso de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY, por sus siglas en inglés).

Hay una treintena de jóvenes que buscan romper el hielo entre ellos en el Dwyer Cultural Center en Harlem, y poco a poco se saludan e intercambian experiencias.

Media hora después, se presentan ante un salón iluminado. Dicen su nombre, lo que estudian, el campus de CUNY donde son universitarios, y por qué es importante para ellos estar en esa reunión de dreamers.

“Quiero conectar con otros que entiendan mis luchas”.

“Quiero ser parte de mi comunidad”.

“Es difícil ser indocumentado”.

"Estamos cansados y todos sabemos que tenemos que hacer algo al respecto".

Son algunas de sus frases. Al final, reciben un aplauso.

Sibri, la fundadora de CUNY Dreamers que llegó a Estados Unidos a los 16 años y por eso no cualificó para la Acción Diferida de 2012, no puede disimular la ilusión que le da ver el salón ocupado.

“Somos un grupo de estudiantes que defendemos los derechos de los estudiantes indocumentados y los que están por entrar”, explica la ecuatoriana de 24 años sobre esta organización que busca empoderar a los estudiantes indocumentados a través de la información y del apoyo mutuo.

En el estado de Nueva York hay más de 800,000 indocumentados, según datos del Center for Migration Studies mientras en la ciudad de Nueva York viven 500,000 de ellos, de acuerdo con estimaciones.

En el otoño de 2012, CUNY tenía matriculados más de 6,000 estudiantes indocumentados en sus 24 campus a través de los cinco condados de la ciudad de Nueva York, según la Oficina del Contralor del estado de Nueva York.

De acuerdo con Sibri, el objetivo de CUNY Dreamers es que los estudiantes indocumentados continúen sus estudios y se gradúen a tiempo, y “que los que vengan tengan la misma o una mejor experiencia que los otros”.

Jesús Huerta es uno de los nuevos miembros de la organización. Huerta lleva 13 años de sus 23 en Estados Unidos. Llegó desde México, tiene DACA y estudia psicología en Hunter College.

“Estoy aquí porque quiero conectar con estudiantes que están en la misma situación que yo, que me pueden entender y con los que me puedo expresar completamente sobre mi estatus”, reflexiona.

Huerta explica que a través de esta organización espera establecer conexiones y ver cómo sobrepasar obstáculos mientras estudia y trabaja. “Quiero sentirme apoyado, aparte de mi familia”.

Sibri explica que la mayoría de los estudiantes que llegan a CUNY Dreamers tienen mucha motivación pero varios de ellos nunca han tenido acceso a estrategias de desarrollo profesional o a cómo organizarse para pedir ayuda.

La organización, entonces, pretende asistirlos por medio de talleres de liderazgo, consejería, ‘networking’. Y, como afirma Sibri, el grupo busca ser una red de apoyo que les permita combatir el miedo de la retórica antiinmigrante o la desinformación por sus estatus migratorios.

CUNY Dreamers existe desde 2013 luego que Sibri participara de un ‘fellowship’ de la universidad que la convenció de que “había que crear algo más grande” por los inmigrantes. En 2014, la organización dio inicio a su programa que ha buscado informar de distintos aspectos que afectan a la comunidad inmigrante como el Dream Act en Nueva York.

En junio de 2016, la Asamblea estatal de Nueva York aprobó el proyecto de ley conocido como Development, Relief and Education for Alien Minors Act (Dream Act). De aprobarse, el Dream Act extendería la elegibilidad de los estudiantes universitarios indocumentados a ayuda financiera estatal.

La Oficina del Contralor del estado de Nueva York estima que alrededor de 8,300 estudiantes en los sistemas de CUNY y de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY) calificarían para recibir esa ayuda financiera estatal, si se aprobara la ley.

California, Nuevo México, Oregon, Minnesota, Texas y Washington ofrecen ayuda financiera estatal a estudiantes indocumentados, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales (NCSL).

Aunque los estudiantes indocumentados no cuentan en Nueva York con ayuda financiera estatal, una ley estatal de 2001 viabiliza que los alumnos que cualifican paguen su matrícula como residentes del estado (“in-state tuition”) contrapuesto a otras jurisdicciones en las que los indocumentados deben pagar la onerosa colegiatura como “no residentes del estado” (“out of state tuition”).

Esos aspectos que afectan los estudios de quienes aspiran a un mejor futuro han sido parte de la agenda de CUNY Dreamers.

La sesión de orientación contó con la participación del congresista José E. Serrano y Cliff Frazier, director ejecutivo del NY Metropolitan Martin Luther King Jr. Center for Nonviolence.

Frazier les pidió creer en ellos mismos y en su habilidad para salir adelante. Les exhortó a no dejar de luchar contra las dificultades del camino y a que trabajen duro para alcanzar sus metas y la ciudadanía.

“Lo que hace grande a un país son sus personas. Y creo que esta nación está cometiendo un error terrible en no darse cuenta de todo el potencial de esta generación de inmigrantes”, expuso Serrano, por su parte.

La sesión de bienvenida se extiende hasta la noche. Se han escuchado, ya comienzan a conocerse y se toman la foto de grupo para inaugurar el año académico.

Sibri, que termina sus estudios en noviembre, siente nostalgia y esperanza por las relaciones que los miembros de la organización establezan entre ellos.

“No significa que seremos una mejor organización sino que ellos se están conociendo mutuamente y ellos serán los que se apoyen mutuamente”, subraya Sibri. “Al fin del día, uno de ellos sabe más acerca del otro”.

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