La importancia del Senado en estas elecciones

“Si los hispanos inclinan la balanza en Nevada, Carolina del Norte, Florida y Pennsylvania, Clinton tendrá herramientas indiscutibles para implementar cambios migratorios reales que darán alivio a millones de nuestros amigos, familiares y vecinos”.

Michele Jawando, vicepresidenta para el progreso legal en el Center for Americana Progress, habla durante un mitin frente a la Corte Suprema en Washington DC, en octubre de 2016, cuando habían pasado más de 200 días de espera de una decisión sobre la nominación del juez Merrick Garland. Zach Gibson/Getty Images

Blanca Gámez trabaja activamente para sacar a los hispanos a votar a favor de Hillary Clinton. Pero tiene muy claro que la Casa Blanca es solo la mitad de su objetivo. Gámez sabe que si los demócratas no recuperan el control del Senado, la protección de la deportación que busca para indocumentados como ella y sus padres se podría esfumar.

Gámez, quien labora en la organización For Our Future, es una joven indocumentada desde que llegó a los Estados Unidos con solo 7 meses de edad. Su hermana es ciudadana. Su madre es indocumentada y su padre es residente permanente. Gámez está protegida por DACA, la acción ejecutiva que el presidente Obama promulgó en el 2012 para los dreamers. Su madre califica para recibir el programa DAPA, otra acción ejecutiva de Obama que protegería a los padres de ciudadanos o residentes permanentes.

Pero varios gobernadores republicanos demandaron y embotellaron a DAPA en las cortes. El caso llegó en junio de forma preliminar a la Corte Suprema de Justicia donde los magistrados no pudieron ponerse de acuerdo y quedaron empatados 4-4. Se espera que la Corte vuelva a escuchar el caso de manera definitiva el año entrante. Personas como Gámez esperan que de aquí a allá Clinton haya nombrado el noveno magistrado que le falta a la incompleta Corte, y que éste le dé el voto y la luz verde a la madre de Gámez. Y aquí es donde entra en juego el Senado ya que la cámara alta está encargada de confirmar a los nominados a la Corte Suprema de Justicia.

Irónicamente, quien lo ha explicado mejor es el Senador republicano Marco Rubio, quien busca la reelección por Florida, a pesar de que pasó la mayor parte del año negando que quería volver al Senado. Pero me voy por la tangente en cuanto a la naturaleza camaleónica de Rubio. En las semanas recientes Rubio ha dicho: “El futuro de la Corte Suprema se decidirá en el próximo par de años y yo creo que tengo algo que ofrecer en esa pelea.”

El 16 de marzo de 2015, el presidente Obama nominó al juez Merrick Garland para llenar la silla vacía en la Corte Suprema. Los republicanos del Senado se han negado a darle un voto siquiera para ver si es confirmado o no. Su cortina de humo era que los votantes debían decidir el futuro de la Corte este noviembre. El resultado es que Garland ya tiene el triste récord histórico de ser el nominado a la Corte que más tiempo ha esperado un voto (anteriormente lo tuvo el juez Louis Brandeis, porque varios senadores no se sentían cómodos con un judío en el Tribunal Supremo). Y ya varios republicanos como los senadores Ted Cruz y John McCain han dicho que si Clinton gana el martes, obstruirán todas sus nominaciones a la Corte. O sea, el previo argumento de esperar a que pasen las elecciones parece que se les desgastó y buscan uno nuevo.

Sin una Corte Suprema favorable no hay DAPA. Sin Senado demócrata no habrá voto para completar la Corte. Más de 4,5 millones de padres y sus hijos dependen de que los demócratas capturen minimo cuatro escaños adicionales este martes para mantener la esperanza viva. Pero si los demócratas no alcancen esa cifra ganando estados como Florida, Pennsylvania y Carolina del Norte; y protegiendo escaños demócratas como el de Nevada –donde el voto latino es la piedra angular de los comicios– las consecuencias podrían ser nefastas en términos reales para familias como los Gámez.

No hay duda de que la victoria de Hillary Clinton sobre Donald Trump será imprescindible para los indocumentados. Trump ha prometido eliminar DACA, y por supuesto, DAPA. Clinton prometió no solo implementar DAPA, sino ampliarla hasta que el Congreso apruebe una reforma migratoria integral. Pero si la Corte le asesta un golpe final a DAPA, no habrá más acciones ejecutivas en el campo migratorio.

Desde un punto de vista político, los legisladores republicanos sentirán que pueden seguir con una tónica antiinmigrante y mantener control. Traducción: la obstrucción a la reforma migratoria paga. Pero si los hispanos inclinan la balanza en Nevada, Carolina del Norte, Florida y Pennsylvania, Clinton tendrá herramientas indiscutibles para implementar cambios migratorios reales que darán alivio a millones de nuestros amigos, familiares y vecinos. Más importante aún, los republicanos tendrán que preguntarse, “¿Podemos darnos el lujo de ser un muro migratorio mientras la comunidad latina sigue creciendo”?

La respuesta solo se la pueden dar los latinos: que entendemos que el control del Senado es pieza clave en la vida de Gámez y su familia y vamos levantar nuestra voz por ellos.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es) y/o a la(s) organización(es) que representan. Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.