Estos mexicanos le están declarando la guerra a los puentes peatonales

La organización Liga Peatonal no quiere ver más de estas alternativas, ya que considera que ponen al peatón en segundo lugar frente a los conductores de automóviles.

Los activistas dicen que estos puentes hacen más difícil la vida de peatones y ciclistas. Eitan Abramovich/AFP/Getty Images

En México ser peatón no es fácil. El tipo de accidentes vial que presenta el mayor número de víctimas mortales es el atropellamiento, con más de mil muertes en el año 2015, según un estudio de INEGI. México es uno de los lugares con mayores índices de mortalidad peatonal en el mundo y el segundo país en América Latina con más accidentes viales, detrás de Brasil.

Esto tiene a muchos ciudadanos enfurecidos y activos, ya que ven problemas estructurales que permiten estos incidentes (muchos se niegan a llamarlos 'accidentes', ya que creen que el diseño de las políticas los propician). Para los activistas, uno de los principales problemas es la jerarquía de los distintos medios de movilización. “El peatón está hasta abajo, aunque en realidad debería estar hasta arriba”, explica Dana Corres, representante de la Liga Peatonal, una organización que se formó alrededor de los derechos de los que se trasladan a pie.

La labor de esta organización empezó en 2013 como una red de personas, colectivos y organizaciones en varias ciudades del México. Su objetivo central es lograr que los proyectos de infraestructura sean equitativos y que todos puedan disfrutar el espacio público. Tener el peatón como eje central crea una “ciudad que es más democrática e incluyente”, dice Corres.

Sin embargo, ellos creen que estos valores no se reflejan en la planeación de ciudades grandes en México — los cuales favorecen la movilidad del automóvil, como el Anillo Periférico en CDMX — y justamente ven los puentes peatonales como otro ejemplo de esto. De hecho, ellos se refieren a estos como puentes ‘antipeatonales’ y formaron una campaña contra ellos, #AdiósPuentesAntiPeatonales. Explican que estos parecen ser construido para mejorar la movilidad, pero en realidad los cruces a desnivel “dificultan el movimiento de personas vulnerables. Son hechos para autos, no peatones”.

La liga empezó a apuntar a estos puentes ‘antipeatonales’ cuando publicó la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón, misiva presentada a finales de 2014 y firmada por más de 26 organizaciones y representantes, como ITDP, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y la diputada Laura Ballestereros de la comisión de Movilidad de la Asamblea Legislativo del DF. Usaron la Carta Europea de los Derechos de los Peatones de 1988 como referencia y la Carta Mexicana ahora forma base de una iniciativa de ley presentado por el partido PRD en 2016.

La campaña #AdiósPuentesAntiPeatonales.
Cortesía Liga Peatonal
Cortesía Liga Peatonal
Cortesía Liga Peatonal
Cortesía Liga Peatonal
Cortesía Liga Peatonal
Cortesía Liga Peatonal

“Los cruces peatonales a desnivel son inaceptables y nadie debe ser juzgado ni discriminado por evitar o rechazar su uso”, escribieron en el documento, en el que demandaron que las ciudades ofrezcan alternativas más seguras.

Pero, ¿por qué la Liga Peatonal tiene este desdén frente a estos puentes? Por primero, porque son costosos. Según cifras de la organización, la inversión del puente representa el doble que la del cruce seguro. Además, son ineficaces por su larga distancia. Cruzar por un cruce seguro implica caminar once metros. Los puentes implican 103 metros, lo que elimina la oportunidad de moverse con facilidad para gran parte de la población.

En todo caso, para la Liga Peatonal hay un factor más importante: al ser un proyecto pensado para mover automóviles, tampoco se considera la seguridad, porque al desviar a los caminantes, se crean ambientes aislados y oscuros. Esto tiene un impacto negativo en toda la población, pero sobre todo especialmente en las mujeres. “Hay que pensar en cómo las mujeres viven en el espacio público”, dice Corres.

Y a todo esto se suma el problema de la desigualdad, tan presente en México así como en toda América Latina. “Este es tema de clase porque, por lo menos en este país, las personas que tienen automóvil o que tienen acceso a uno son las personas de mayores ingresos”, explica Corres. Para la Liga, la lucha contra los puentes es batalla por lograr una ciudad más democrática.

Un cruce que esté al nivel de la calle es la solución más incluyente, dicen en la organización. Y ya están logrando victorias en este sentido. En Ciudad de México el gobierno local retiró el primer puente el 29 de diciembre del 2016 en la esquina de Avenida Patriotismo y Michoacán. Y hace un año sus demandas también fueron incluidas en el reglamento de tránsito, donde se indica que ya no es necesario que los peatones usen los puentes si no quieren o pueden. Otras ciudades han adoptado estas metas de maneras más admirables. En Puebla, el gobierno de la capital impidió la creación de nuevos puentes que no privilegian la accesibilidad de las personas en su norma técnica. Y en Morelia hicieron lo mismo y comenzarán a construir cruces al nivel de la calle donde ahora solo existen puentes.

“Hay una constante disputa del espacio entre todos los usuarios, peatones, ciclistas y automovilistas”, dice Corres, quien agrega que la Liga Peatonal ha creado un protocolo de actuación en la cual puedes avisar a la liga cuando hay una nueva construcción de un puente 'antipeatonal'. Ellos ya están viendo muchos cambios en México, pero esta transición a un enfoque más incluyente no será sencilla.