En fotos: el eterno viaje al trabajo en Ciudad de México

Cada día, trabajadores de toda la región soportan algunas de las calles y vagones de metro más atestados del mundo para ganar un poco más en el centro de la ciudad.

Gustavo Graf

Cada día entre semana entre las 4 am y las 7 am, los trabajadores del área metropolitana de Ciudad de México hacen fila para abordar las furgonetas, metros y autobuses que los llevará en su viaje largo a la ciudad.

La megalópolis de 21.2 millones tiene un tráfico de vehículos que está entre los peores del mundo. Con velocidades de entre 5 y 7 millas por hora durante hora pico (según ONU Habitat), llegar al trabajo es de por sí un trabajo. El reporte de ONU Habitat también nota que los cuatros distritos centrales de la ciudad cuentan con un 19% de población, pero generan un 53% de los empleos. Normalmente los trabajadores del Estado de México, que rodea a la Ciudad de México, se montan en autobuses que los conectan a una de las 12 líneas del sistema de metro. Para los viajeros más desdichados, otro viaje más en autobús les toca después del viaje en el metro.

A medida de que millones de personas se reúnen en el centro de la ciudad durante la hora pico de la mañana, la congestión estira la infraestructura a su máxima capacidad y el efecto mariposa se establece en el sistema de metro: una bolsa queda atrapada entre puertas que se están cerrando en la estación La Raza en la línea Verde. Una hora después, cientos luchan por meterse en un tren que ya está hasta el tope en la estación Insurgentes en la línea Rosada. Mientras tanto, el tráfico a lo largo de la ciudad está embotellado.

El eterno viaje al trabajo en Ciudad de México
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf
Gente viajando al trabajo por el transporte público de Ciudad de México. Gustavo Graf

Las autoridades de la ciudad han construido el Metrobús y hace poco aprobaron una ley que promueve la construcción de nuevas viviendas sociales en las partes centrales de la ciudad. Pero la congestión durante hora pico aún no ha mejorado. Se calcula que se agregan unos 200,000 autos nuevos a las calles de la ciudad cada año, según un reporte por Poder del Consumidor, una organización de consumidores.

¿Cuál sería la inversión más útil que la ciudad podría hacer para aliviar su problema de tráfico? Piezas de repuesto para el metro, sugiere Amado Taboada, director de la línea A del Sistema de Metro de Ciudad de México. De acuerdo a sus calculos, hoy aproximadamente un 10% de los trenes está esperando por piezas debido a asuntos presupuestarios.

La fundamental dinámica subyacente en cuanto a los viajes al trabajo en Ciudad de México es sencilla, explica Trinidad Moreno, despachador en la Línea 36 de microbuses en Cuatro Vientos, una zona periférica de la ciudad. En esta área, los salarios en empleos sencillos son un 50% más bajos que los de trabajos similares en las zonas centrales de la ciudad. Por otra parte, alquileres en esta unidad de vivienda social a la sombra del famoso volcán Iztaccíhuatl pueden ser hasta de un 20% de los alquileres en el centro de la ciudad.

Sin embargo, hay dos trampas a tomar en cuenta. El viaje en el transporte público normalmente toma entre 4 y 6 horas al día y consume más de un tercio de un salario típico.

Normalmente comienza bien el viaje de 25 millas desde Cuatro Vientos —ubicado en el borde lejano del sudoeste de la megalópolis— al centro de la ciudad. Pero las cosas se van empeorando con cada parada, notablemente a medida que se va acercando a Pantitlán —la estación más ocupada de México— donde se unen cuatro líneas de metro en el lado más pobre del este de la megaciudad. El tiempo pasa lentamente rumbo al distrito central, por lo que los viajeros a veces se quedan dormidos mientras que estén parados.

Mañana será igual.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.