¿Qué hacer ahora con los pedestales vacíos de las estatuas confederadas de Baltimore?

En la principal plaza de Londres, Trafalgar Square, le han dado un creativo uso a este tipo de espacios vacantes.

El llamado 'Cuarto Pedestal' de Trafalgar Square se ha transformado en un espacio rotativo de arte. En la imagen, la escultura 'Gift Horse', del artista Hans Haacke. Mary Turner/Getty Images

De un día para otro, Baltimore tiene un exceso de pedestales para esculturas vacíos. Bastó una madrugada para que la alcaldesa Catherine Pugh, con la ayuda de una flotilla de camiones, retirara cuatro monumentos confederados de la Guerra Civil (1861-1865). Y todo esto con una rapidez impresionante. Si bien otras ciudades se preocupan por qué hacer con las estatuas alegóricas a este hecho, las cuales, cada vez más, se convierten en focos de la ira y el vandalismo, Baltimore ya parece haber puesto las cosas en su sitio.

Retiradas las efigies, ahora solo cabe hablar de qué se puede colocar en su lugar. En otras palabras, ¿Qué puede hacer la ciudad con los espacios vacíos (y ahora cubiertos con grafiti) sobre esas plataformas? Baltimore no haría mal siguiendo el ejemplo de la londinense Plaza Trafalgar.

En su día, se planificaron estatuas para cada una de las cuatro esquinas del conocido símbolo de Londres, pero el dinero se agotó a mediados del siglo XIX. En la actualidad las palomas frecuentan los monumentos de los generales británicos Henry Havelock y Charles James Napier, o la estatua ecuestre del Rey Jorge IV. Por su parte, la escultura del Rey Guillermo IV nunca se pudo instalar, debido a que no se recaudaron los fondos necesarios y el pedestal quedó vacío. Por más de 150 años, el Cuarto Pedestal, ubicado en la esquina noroeste, permaneció vacante.

Hoy día funciona como uno de los espacios de exhibición más importantes del mundo. El Cuarto Pedestal, programa concebido en la década del noventa por la Real Sociedad de las Artes, invita a artistas contemporáneos a crear obras para que sean mostradas anualmente. Fue lanzado en 1999, con la imperiosa obra de Mark Wallinger Ecce Homo, una figura a tamaño natural de Cristo llevando una corona de alambre de púas.

La artista Katharina Fritsh junto a una maqueta de la escultura Hahn/Cock, que tendría 15 pies de altura y se irguió en el Cuarto Pedestal en julio de 2013. Oli Scarff/Getty Images

Cierto tiempo después, la ciudad decidió avanzar con el programa, el cual está siendo gestionado ahora por la oficina de cultura del Alcalde de Londres. Ocho piezas de arte temporales para el Cuarto Pedestal se han propuesto desde 2005, yendo desde la cómicamente surrealista (Nelson’s Ship in a Bottle, de Yinka Shonibare, una recreación del HMS Victory todo recubierto de vidrio) hasta la marcadamente conceptual (One & Other, de Antony Gormley, en la cual se invitaba al público a que hiciera o dijera prácticamente lo que quería por una hora).

Desde el pasado mes de septiembre está ahí Really Good, de David Shrigley, un enorme dedo pulgar de bronce, que apareció justo a tiempo para felicitar a todos por el 'gran trabajo' realizado en la votación del Brexit.

Lo cierto es que Baltimore se ha quedado con cuatro plintos vacíos. Cada uno de ellos, sin embargo, pudiera revelarse como un espacio virgen para los artistas de la ciudad. Tampoco es que estos estén esperando a que los inviten: De hecho, un artista erigió una gigante escultura de papel maché de una mujer embarazada, hecha de viejas copias del Baltimore City Paper en contraposición al monumento confederado en el Wyman Park Dell. Y todo esto, mucho antes de la manifestación en Charlottesville.



Cuatro programas simultáneos de arte contemporáneo podrían ser una exageración. Podría ser demasiado pedirle a la Oficina de Promoción y Artes de Baltimore que se ocupe de un Primero, un Segundo, un Tercero y un Cuarto Plintos. Mientras, conforme la ciudad se las ingenia para descifrar qué hacer con estos pedestales, entregándolos al azar, la creatividad y la inspiración vendrían a representar un cambio más que bienvenido.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

Estos son los muralistas del siglo XXI en México
Jesús Benítez frente al mural del Hospital Homeopático, en Ciudad de México. Federico Gama
Mural de Diego Zelaya. Cortesía Cynthia Arvide
Rod Villa y su mural. Federico Gama
El macromural de Germen Crew en Pachuca. Cortesía Cynthia Arvide
Mural de Lesuperdemon. Cortesía Cynthia Arvide
Mural de Minoz. Cortesía Cynthia Arvide
Mural de Alegría del Prado. Cortesía Cynthia Arvide
Spaik en frente de su mural. Federico Gama
Interior de 'Muros Somos'. Cortesía Cynthia Arvide
Alonso Delgadillo, conocido como "El Norteño". Federico Gama