Se mira, se hacen selfies, pero no se compra: este es el nuevo mall de lujo de La Habana

Situado en un histórico edificio conocido como la Manzana de Gómez, que pronto albergará también el primer hotel de cinco estrellas de Cuba, un centro comercial de lujo recién inaugurado en La Habana se ha convertido en una atracción para muchos ciudadanos aunque la mayoría no puedan permitirse comprar algo ahí.

Los costosos artículos que venden en el Centro Comercial en la antigua Manzana de Gómez en la Habana © 2015 Univision Communications Inc.

LA HABANA, Cuba.- En los bajos del hotel Manzana de Gómez Kempinski, una muchacha encuadra en su smartphone a otra joven. Su amiga señala la vidriera que tiene detrás, inclina sus glúteos y joroba la rodilla de su pierna izquierda hasta formar un ángulo de 45 grados con su cuerpo como si fuera un flamenco parado en un lago. Luego, saca una sonrisa forzada, totalmente fingida. Uno, dos, tres flashes relumbran en el aire. La muchacha que posaba se acerca a su amiga y le pide ver las fotos. "Mami, pero le cortaste la i al cartel de Gucci, dale, hazme otra y después yo te hago una a ti", le dice.

Estamos en el corazón de la Habana, justo al costado del Parque Central del paseo del Prado donde hay una explanada con una estatua del apóstol nacional José Martí que apunta con su dedo índice. Desde la neocolonia estadounidense de principios del siglo pasado y hasta hace unos meses, Martí le apuntaba a una edificación que en los altos por el día era un preuniversitario y por las noches una escuela de idiomas. En los bajos era un centro comercial de poca monta. Desde hace un par de semanas, Martí le apunta al primer hotel cinco estrellas de lujo que abrirá sus puertas en Cuba.

La fecha de inauguración del hotel de cinco pisos -propiedad de Gaviota, agencia turística de los militares y administrado por la cadena suiza Kempinski- está marcada para junio, pero ya su primera planta, un complejo de galerías comerciales de lujo, tiene boquiabiertos a los cubanos.

Por los brillosos pasillos camina Judith Hernández y la siguen un grupo de veinte jóvenes. Judith es la subgerente comercial del complejo y les está mostrando el sitio a futuros trabajadores que se incorporarán pronto a la instalación. En una de las entradas, Judith, que tiene 57 años y lleva el pelo rojizo, dice: “Esto está diseñado al mejor estilo europeo, se llama Manzana no por New York sino porque se lleva toda la manzana de cuadras a la redonda”.

Así es el nuevo centro comercial de lujo de La Habana
Una botella de perfume de acacia cuesta 95.20 dólares, una crema facial rejuvenecedora, 162.40 dólares la onza, una cámara Canon EOS , 7,542 dólares o un reloj Bulgari, 10,200 dólares. Esos son alg... Abraham Jiménez Enoa
El nuevo centro comercial de lujo cuenta con tiendas como L’Occitane, Mont Blanc y Lacoste y abrió hace dos semanas en la Manzana de Gómez, en un edificio donde próximamente se inaugurará el primer... Abraham Jiménez Enoa
La llegada de las tiendas de lujo se ha convertido en un fenómeno en La Habana. Muchos ciudadanos se acercan aquí para pasear y ver los precios de los productos, inalcanzables para la mayoría de la... Abraham Jiménez Enoa
La mayoría de la gente se limita a pasear y tomar fotos y selfies para compartir en las redes sociales. Ramón Espinosa / AP
Pero, según el periodista Michael Weissenstein de AP, algunos productos que venden en el mall sí que están al alcance de una pequeña pero creciente clase media-alta cubana, como pequeñas botellas d... Ramón Espinosa / AP
La recesión ecómica que vive la isla, que ha sido impactada en los últimos tiempos por la crisis venezolana, llevó al gobierno cubano a implementar algunas reformas orientadas a una economía de mer... Abraham Jiménez Enoa
Por otra parte, la llegada de turistas estadounidenses está generando la necesidad de nuevas instalaciones con los estándares esperados por los visitantes de ese país. Sin embargo, este tipo de loc... Abraham Jiménez Enoa

Judith prosigue su explicación de las dependencias. Al fondo del grupo, una de las futuras trabajadoras le dice a otra señalando un edificio de la calle adyacente: “increíble, esto impecable y allá cayéndose la fachada y con peste a orine”.

Todas las entradas a la tienda están custodiadas por agentes de seguridad que visten con camisa y saco pese al calor de La Habana. Los guardias llevan un finísimo micrófono que les sale de dentro del cuello de la camisa y se les cuela por toda la oreja derecha. También hay más policías de lo normal por los alrededores.

Desde las 9:00 am, hora en que abren las tiendas, se nota el ajetreo de gente. Por las cuatro entradas que dan al centro de la zona comercial -donde antaño yacía un busto de Julio Antonio Mella, mártir revolucionario- no dejan de entrar personas. Los cubanos lucen asombrados ante semejantes vidrieras, estantes y ante la pulcritud de los pasillos que se comunican. Dos jóvenes vestidas con uniforme de preuniversitarios conversan ante la tienda Lacoste:

-Ño, viste esos bolsos que bonitos.
-Sí, pero lo que no son bonitos son los precios.

Productos más caros que el salario promedio

Unos metros más adelante está el área de perfumería y cosméticos. Las dependientas llevan unos ajustados vestidos de guayaberas azul clarito de mangas largas y los hombres, pantalón oscuro y guayabera del mismo color. Marta Rodríguez, jefa del área, le dice a Héctor Martínez, portero: “Mira como se ha llenado la tienda, no dejes pasar a más nadie hasta que te diga”.

El aire acondicionado ya no se siente potente y hay demasiadas personas manoseando los productos. Una ironía. Pues todos los productos, incluso los más baratos tienen más valor que el salario promedio de un mes de un cubano: 24 dólares. Los habaneros que acuden a la tienda van solo a mirar y no a comprar, van a hacer colas para asomarse al capitalismo más furibundo que se abre espacio en Cuba.

Dos señoras cincuentonas, que lograron pasar antes de que cortaran la entrada, comentan: “Ay Niurka, vieja, qué tentación estas colonias, pero no puedo llevarlas”. La señora que habla tiene en la mano dos frascos de eau de toilette. Una vale 95,20 dólares y la otra 77,80 dólares, el cuádruple de su pensión. Marta, la jefa de la tienda, que las escucha, me dice: “Que quedará para mí que gano 12.50 dólares al mes”.

Yudier y Armando entran a la perfumería cuando Héctor, el portero, vuelve a dejar entrar. Afuera hay una fila de 10 personas. Los muchachos pasean por la tienda sin hablar, sólo se miran, pero no comentan. Toman los productos en sus manos, miran los precios y los vuelven a colocar. Llegan al final del local donde están las gafas, ahí si hablan.

- Esas gafas valen más de 100, uf -le exclama Armando a Yudier.
- Yo no sé para que la gente quiere unas gafas que valen eso, si al final allá afuera en el boulevard las venden baratas- dice Yudier.
- Verdad, con el perfume sí tiene sentido porque dice quien tú eres. Yo me acuerdo que cuando mi papá tenía el Carolina Herrera que le regalaron, era otra cosa. Nada más que nos los echábamos de vez en cuando, lo ahorramos seis años- responde Armando.

La dependencia siguiente es la primera tienda de cámaras profesionales fotográficas que abre en el país. No hay ni una persona. Nada más dos tenderas que conversan tras un mostrador. La más cara es una Leica que vale 8,180 dólares, el resto son Canon y Nikon. Todas superan los 1,000 dólares. Sarah Sánchez, una de las tenderas, dice: “En las dos semanas que llevamos abiertos no hemos vendido ni una sola cámara, la única venta ha sido un filtro que le vendimos a un canadiense”.

Por uno de los pasillos camina una pareja de novios. El hombre le dice a la mujer: “Los que padecen de la presión no pueden venir aquí”.


En la joyería, lo más barato son unas esmeraldas de 1,866 dólares. La gente no se lo puede creer. El rumor corre de boca en boca en la calle y la gente no deja de ir a presenciarlo. Es la dependencia más concurrida y puede que la que menos venderá también.

Hay personas adentro que se encorvan con los ojos saltones detrás de los mostradores y no se creen los precios desorbitantes. Hay personas mayores que, como niños chiquitos en la juguetería, se pegan a los cristales y unen las manos simulando un monóculo para mirar hacia dentro de la tienda. Quizás la imagen del fin del igualitarismo en la isla. De la llegada del consumismo y la desmantelamiento de la ideología social que por tantos años imperó en la nación y que ahora parece esfumarse de una vez.

En la misma joyería, hay relojes que tienen la etiqueta de precios bien chiquitas. Un señor de 74 años se me acerca y me pregunta el precio de uno de ellos. De un Longines. Le digo que 1,535 dólares. El señor vuelve a mirar el mostrador, calla unos segundos y luego me dice: “Son otros tiempos, solo nos queda mirar. Y mirar no cuesta nada”.

Mira también:

En fotos: Tras la visita de Obama, los cubanos siguen esperando cambios
Ha pasado medio año desde que el presidente Obama visitara La Habana, pero muchos cubanos siguen esperando cambios concretos en la isla. Pablo Cozzaglio
Algunos cubanos se refieren a la visita de Obama con optimismo y la ven como un momento decisivo que marcó la mejora de las relaciones entre ambos países. Pablo Cozzaglio
Entre las novedades que se han producido desde entonces, está la llegada de los primeros cruceros desde EEUU en medio siglo. Pablo Cozzaglio
Esos cruceros han dejado imágenes como esta. Hasta hace poco era impensable ver grupos de turistas estadounidenses desembarcando en la isla. Pablo Cozzaglio
Los cubanos son conscientes de la oportunidad económica que hay tras el acercamiento. Pablo Cozzaglio
El chofer Rusbelt Quignon, de 37 años, espera que lleven más turistas para llevarlos de paseo en su auto: "La gente tenía grandes expectativas de que cuando Obama llegara todo se abriría por c... Pablo Cozzaglio
Pese a que en privado muchos cubanos lamentan que no haya mejora en su calidad de vida, en público tienden a ser más estoicos al expresar sus deseos de cambio. Pablo Cozzaglio
Además del sector turístico, el incipiente sector emprendedor cubano también espera beneficiarse de las aperturas en la isla. Pablo Cozzaglio
La mayoría de turistas que llegan a Cuba son europeos y latinoamericanos, pero cada vez se ve a más estadounidenses. Pablo Cozzaglio
"Pensamos que llegarían rápidamente y hasta ahora no hemos visto ningún cambio", afirma Yosel Betancourt, un conductor de bicitaxi de 37 años, Pablo Cozzaglio
"Al final del día, lo que la gente necesita es que las puertas que están cerradas se abran para que las personas puedan tener una vida mejor. Eso es lo que queremos", afirma Betancourt. Pablo Cozzaglio
"Antes de que Obama llegara, las fuerzas conservadoras estaban intentando retrasar el proceso. No les gustó la visita de Obama en lo absoluto", afirma Carlos Alzugaray, un diplomático cub... Pablo Cozzaglio
"Ellos prefieren la vieja lucha contra el enemigo imperialista que el poder blando de Obama", afirma Alzugaray. "Pero Raúl tuvo una visión realista. Ahora estamos un compás de espera... Pablo Cozzaglio
Eso ha dejado a muchos preguntándose en qué dirección política va Cuba. Pablo Cozzaglio