Tijuana, la ciudad más peligrosa para los civiles estadounidenses fuera de EEUU

La última ola de crímenes en la ciudad mexicana es un nuevo capítulo en la historia negra de esta urbe donde desde 2002 han muerto 169 civiles estadounidenses de forma violenta.

La violencia ha retornado con fuerza a la ciudad de Tijuana EFE

LOS ÁNGELES, California.- El caso de Destiny Gonzales, la joven residente en San Diego que murió de un balazo en la cara la semana pasada, es el último de una escalada de crímenes que está viviendo Tijuana, ciudad que se ha convertido en el urbe fuera de EEUU donde más civiles estadounidenses mueren violentamente en el mundo.

Según datos del Departamento de Estado revisados por Univision Noticias, entre octubre de 2002 y junio de 2016, 169 estadounidenses perdieron la vida en esa urbe mexicana tras sufrir algún tipo de agresión física, unos números que están muy por encima de los registrados en Ciudad Juárez (96), la segunda en esta lista, y en la capital iraquí, Bagdad (90).

Nuevo Laredo (México) y Puerto Príncipe (Haití) figuran en cuarto y quinto lugar con 50 y 44 fallecidos durante ese periodo de tiempo.

Esas cifras incluyen los datos relacionados con actos terroristas, ejecuciones, homicidios y situación con rehenes, y excluyen las muertes relacionadas con drogas -el Departamento de Estado no especifica si se trata de sobredosis- y las de personal militar.

Sí se añaden los decesos por drogas, Tijuana suma 187 fallecidos por 106 Ciudad Juárez, 90 Bagdad, 55 Nuevo Laredo y 45 Puerto Príncipe.

Estas estadísticas no miden el grado de exposición al riesgo o peligrosidad para los estadounidenses ya que no tienen en cuenta el factor poblacional.

En términos generales -sin distinción de nacionalidad- en lo que va del año en Tijuana se han cometido cerca de 600 asesinatos, de acuerdo con cifras del semanario Zeta.

Tijuana, los tiempos violentos del narco 2008-2010
Una pistola con cachas de oro decomisada al grupo de 'El Muletas'. EFE
El 29 de septiembre de 2008 aparecieron 12 cuerpos al lado de una escuela. Said Betanzos/AFP/Getty Images
Bomberos retiran el cadáver de un hombre colgado en un puente. Daniel Conejo/AFP/Getty Images
Detectives revisan un vehículo quemado con seis cadáveres en su interior. Daniel Conejo/AFP/Getty Images
Cuatro personas murieron en el ataque con AK-47 a este vehículo. Said Betanzos/AFP/Getty Images
Los cadáveres eran regados en varios puntos de la ciudad. Said Betanzos/AFP/Getty Images
Detectives revisan la escena donde dejaron una docena de cuerpos. Said Betanzos/AFP/Getty Images
El cuerpo de un hombre fue colgado de un puente el 17 de octubre de 2009. Said Betanzos/AFP/Getty Images
Santiago Meza López 'El Pozolero', disolvía los cuerpos en ácido. Alfredo Estrella/AFP/Getty Images
Tambos con restos humanos en ácido fueron dejados frente a una casa. EFE
Seis hombres quemados y con el tiro de gracia. Said Betanzos/AFP/Getty mages
El tiroteo de 'La Casa de la Cúpula' el 17 de enero de 2008. EFE
Ponen a salvo a niños de un kínder contiguo a 'La Casa de a Cúpula'. EFE
Teodoro García Simental 'El Teo', arrestado el 12 de enero de 2010. Alfredo Estrella/AFP/Getty Images
Manuel García Simental 'El Chiquilín' (al medio) y Raydel López Uriarte 'El Muletas' (a la derecha). STR/AFP/Getty Images
Fernando Sánchez Arellano 'El Ingeniero', detenido en junio de 2014. EFE

Vuelve a correr sangre

Tijuana experimenta un repunte de la violencia por la disputa de la plaza entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, y que rememoran aquella sangrienta época en que más de mil personas eran asesinadas cada año en ese municipio. Eso ocurrió en 2009 y 2010.

En las últimas semanas se han vuelto a observar cuerpos desmembrados, calcinados y perforados por las balas, y mantas colgadas en zonas públicas para atribuirse las masacres y amenazar a los enemigos.


A mediados de julio una de esas víctimas fue el empresario estadounidense Jorge Kalb Zarmati, quien se encontraba en el vestíbulo del hotel Marriot de Tijuana cuando un sicario se le acercó para descargar su arma y llevarse un maletín, según reportó el semanario Zeta.

En 2011 dos asesinatos de estadounidenses hicieron subir el nivel de alerta por su ubicación: a unos pasos de la garita fronteriza de San Ysidro. Ambos esperaban dentro de sus autos rodeados por cientos de automovilistas que se disponían a cruzar hacia EEUU cuando un pistolero se les acercó para matarlos a tiros. Su supo que los hombres trabajaban en San Diego y se habían mudado a Tijuana para darse el lujo de vivir a la orilla del mar, informó la prensa.

Desde que Enrique Peña Nieto llegó a la presidencia de México, en diciembre de 2012, y hasta junio de este año, la fecha más reciente que publicada por el Departamento de Estado, 39 ciudadanos de EEUU han muerto de manera violenta en Tijuana.

Alerta para viajeros

“Tijuana y Rosarito continúan experimentando un aumento en la tasa de homicidios de enero a octubre de 2015, en comparación con el mismo período del año anterior”, advertía en su más reciente alerta de viaje, emitida en abril pasado, el Gobierno de EEUU.

“Aunque la mayoría de estos homicidios parecían ser asesinatos precisos del crimen organizado, las rivalidades entre grupos criminales han resultado en crímenes violentos en las zonas frecuentadas por los ciudadanos de Estados Unidos”, agrega la alerta para los turistas.

La ciudad fronteriza de Tijuana también vive acechada por la violencia destada por los cárteles de la droga. AFP


El Departamento de Estado ha reportado que otros delitos como secuestro, asalto a mano armada y robo de auto también han afectado a sus connacionales que viven, trabajan o pasean en México.

De 2014 a 2015, la cifra de asesinatos de estadounidenses allá subió de 100 a 103, reportó.

El análisis de Univision Noticias también encontró que en los primeros tres años y medio del gobierno del presidente Peña Nieto ocurrieron 287 asesinatos en Tijuana de ciudadanos de EEUU, 70 más que en el mismo período de su antecesor Felipe Calderón, precursor de la guerra contra el narcotráfico.

En los últimos 14 años, 928 nacidos y naturalizados estadounidenses fueron asesinados en México, la gran mayoría dentro del período en que escaló la violencia por la disputa territorial de las mafias aztecas.

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